Sí, requetebién, pero…

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Foto: larazondemexico

¿Puede el discurso transformar la realidad? No. ¿La economía atiende los designios ideológicos de la 4T? Veremos. Sin que el Presidente López Obrador deje de repetir que vamos requetebién, ayer la Secretaría de Hacienda anunció un conjunto de acciones para destrabar la economía nacional. Vamos en busca del crecimiento perdido.

El PIB se contrajo en el primer trimestre del año y analistas prevén lo mismo para el segundo periodo. De confirmarse, significará recesión técnica en forma. La crítica ha señalado que hay poca dinámica mercantil, que el escepticismo de inversionistas y de la población en general, inhiben la inversión; incluso AMLO dijo en entrevista para Bloomberg que el Banco de México debería bajar el nivel de las tasas de interés, para acelerar la economía.

Los grandes capitales reclaman certidumbre, seriedad y sobre todo, que el gasto público se libere para activar al alicaído mercado interno. Justo lo que el Gobierno anunció ayer que hará.

La Secretaría de Hacienda toma medidas para apoyar la economía; le digo, muy requetebién pero un poco de neoliberalismo contra-cíclico se hizo necesario para mitigar la contracción, la recesión técnica o no que impacta a la épica social de la 4T. El plan es un correctivo urgente.

Y es que no hay discurso ni honestidad que compensen los efectos nocivos que la falta de crecimiento económico provoca. La economía moral no ha descifrado cómo se combate pobreza con austeridad, como se distribuye mejor el ingreso si éste se contrae, cómo se reparte dinero sin incrementar recaudación y cómo ésta crece si el contexto productivo se hace pequeño.

Por eso se van a adelantar licitaciones programadas para 2020 por 116 mil millones de pesos, para que las empresas que las ganen, ahora, comiencen a mover sus entornos económicos. Lo que sea, será bueno. Se van a inyectar 485 mil millones de pesos para acelerar la economía, 320 mil millones de pesos serán apoyos a la inversión y al consumo van 1 millón 200 mil nuevos créditos.

“Podemos preguntarnos por qué no se había utilizado este mecanismo de manera más cotidiana, con anticipación”, comentó Arturo Herrera. Pues sí que vale la pena preguntarnos ¿cuál economía es la que está requetebién?

Quizá la de los millones que nutren los padrones de beneficiarios en nuevos programas sociales con transferencias directas de dinero, sí, pero ¿y su sustentabilidad en el tiempo? Los fundamentales de la macroeconomía no están nada mal, pero las razones no son virtudes que podamos presumir como “made in México” o productos de la honestidad decretada.

Entonces, lo que preocupa a las antipáticas consultoras como Moody’s, Standard & Poors o a los banqueros del statu quo como J.P. Morgan, es la perspectiva, el futuro a mediano y largo plazo, la visión conjunta de lo macro y lo micro. Los mismos ejes que a la épica de la 4T ahora preocupan y ocupan. Sí, requetebién, pero…

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