En una semana, de acuerdo al modelo de semáforos, las salas de cine en diversas ciudades (incluida la CDMX), estarán a 72 horas de reiniciar actividades tras 81 días de suspender funciones… aunque los exhibidores y productores agrupados en la Canacine, que preside Fernando De Fuentes, aún están por definir en qué proporción se ocuparán las salas, cuántas funciones se podrán ofertar, qué estudios estarán dispuestos a enviar estrenos en un momento de vacas flacas y el cómo convencer a la clientela de que es seguro regresar a comer palomitas ante la pantalla grande.
Ninguna de esas interrogantes es fácil para una industria que el año pasado vendió 350 millones de boletos y que dejó unos ingresos —por taquilla, chuchulucos y servicios diversos— de 19,050 millones de pesos. A inicio de año, el boletaje cayó 16%, pues la situación económica de las personas ya era endeble e incierta; y a mitad del 2020, mientras la pandemia está lejos de estar domada y el país está en franca recesión, es un misterio cuál será la reacción del público al mezclar la decisión para invertir en entretenimiento luego de un largo encierro y la percepción de riesgo ante el Covid-19.
El único referente medible es la respuesta ante el AH1N1, cuando los cines cerraron 6 días y el público tardó 10 semanas en regresar. ¿Cuál será la respuesta esta vez? En tanto, las salas tendrán en principio, un menor aforo para la sana distancia: las cadenas, como Cinemex, que dirige Rogelio Vélez; Cinépolis, de Alejandro Ramírez; Cinemas Henry, de Roberto Henry; Cinemagic, de Andrés Capdepón, y Citicinemas, que lleva Blanca Palazuelos, acatarán la norma sanitaria oficial que se establezca, tanto en aforo como en limpieza (más profunda y que llevará mas tiempo) de las instalaciones.
Y no menos importante: difícilmente los estudios nacionales (que en 2019 presentaron 102 estrenos) y extranjeros (con 356 películas ese año) arriesgarán sus mejores cintas en salas a medio llenar… pero sin filmes atractivos, será complicado atraer a las personas que cargan un fuerte estrés económico y de salud. ¿Habrá un final feliz?
Guadalajara, postergan pista. El AICM, a cargo de Jesús Rosano, no es el único aeropuerto que pospone inversiones de expansión (como el edificio Terminal 3 y los túneles de conexión) ante la severa caída de la industria aérea. También Grupo Aeroportuario del Pacífico, que dirige Raúl Revueltas, pospuso la construcción de la Segunda Pista —estimada en 500 millones de pesos— con lo que se convertiría en el segundo aeropuerto del país con capacidad de operaciones simultáneas. Con este entorno, como que a la Terminal de Santa Lucía le llevará un largo rato obtener clientes.
El que persevera, es Llorente. A 13 años de llegar a México y a América, la firma Llorente y Cuenca, dirigida por Alejandro Romero, es por segundo año consecutivo mejor agencia de relaciones públicas y comunicación del país de acuerdo al ranking anual de la revista especializada en la industria Merca 2.0. Por algo, la firma codirigida aquí por Rogelio Blanco y Javier Rosado elevó 12% anual su facturación en el continente que ya representa 55% de sus ingresos globales.
Capufe, otra vez. Se siguen brincando a Genaro Utrilla en el trato con proveedores de bienes y servicios, como los de limpieza que ahora son a todas luces esenciales. Los subgerentes de Capufe en Querétaro, José Roberto Vargas y Benjamín Carrillo, declararon desierto un concurso… ¡pues nadie se presentó! Y es que se sabe que en esa delegación de Capufe son mala paga tal y como lo ha experimentado la firma Ocram Seyer a la que le adeudan medio año de servicio.