DESDE EUROPA

El show de Donald Trump

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Lo que sucedió en la Oficina Oval de La Casa Blanca en Estados Unidos durante la reunión del presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, no tiene precedentes.

Desde que Zelenski llegó a la Casa Blanca fue recibido con una burla hacia su vestimenta, la indumentaria que asemeja una persona en combate y que el mandatario europeo ha dicho que no dejará de usar hasta que se acabe la guerra con Rusia.

Frente a las cámaras de televisión y rodeado por parte de su gabinete, Donald Trump y su séquito fueron brutales con el ucraniano. Le reclamaron hasta por no llevar puesto un traje y corbata a su reunión en la Oficina Oval.

A partir de ahí, la discusión subió de tono, Trump le hizo saber a Zelenski que no tiene cartas para apostar frente a Rusia si no está Estados Unidos de su lado. Lo calificaron de ser un malagradecido por no dar las gracias al apoyo del Gobierno estadounidense.

La cara del ucraniano lo decía todo, parecía un niño regañado, estaba incómodo, no sabía dónde poner las manos, se mostraba nervioso y ante su escaso inglés no le era suficiente para defenderse de los embates de Trump, su equipo y hasta de la prensa. Fueron sólo 10 minutos de insultos, reproches y regaños al presidente ucraniano, quien parece no podrá hacer más que postrar su Gobierno a Trump, entregar su territorio y recursos naturales y enfrentar el juicio de la historia como el mandatario que se doblegó a un Gobierno extranjero.

Después de finalizar la humillación pública, ambos mandatarios se retiraron molestos a dos habitaciones separadas y fue ahí cuando el equipo de trabajo de Donald Trump le pidió a Zelenski que abandonara la Casa Blanca porque ya no era bien recibido. Más humillación no podía ser, un mandatario sumiso que tiene un país destruido por la guerra, con miles de muertos y un territorio que seguirá ocupado.

Tras la abrupta salida del presidente ucraniano de Estados Unidos, su llegada a Reino Unido fue muy diferente. El primer ministro británico, Keir Starmer, fue el primero en recibirlo en suelo europeo después de la humillación frente al mundo entero que fue testigo del tono abusador de un Trump prepotente y grosero.

En Europa no se hicieron esperar las palabras de apoyo al mandatario ucraniano. El presidente Pedro Sanchez publicó un mensaje en redes sociales donde aseguró que España está con Ucrania. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alabó la dignidad de Volodimir Zelenski. Sin embargo, y a pesar del show de La Casa Blanca, no queda clara la respuesta del bloque europeo, el cual empieza a tomar distancia al considerar que Ucrania no será parte de la OTAN.

Nadie se esperaba lo que sucedió el viernes en Washington. Todo estuvo planificado, pero nadie del equipo de Zelenski supo ver lo que venía. El show que se montó en la Casa Blanca tiene como finalidad forzar a Ucrania a que se rinda bajo las condiciones del imperio yanqui y del imperio ruso.

Tras la reunión, Trump sentenció que el presidente ucraniano había irrespetado a Estados Unidos de América y que podrá volver cuando esté listo para firmar la paz.

Ante estos hechos, en Europa ya se preguntan si es necesario seguir formando parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte con la mente puesta en aumentar la inversión en defensa para la Unión Europea.

Una historia más de impunidad en la que el fuerte abusa del débil y lo somete a sus designios, escenario por la que más padece es la población ucraniana.

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