QUEBRADERO

El calor, el Mundial y el último mes

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Algo debe andar mal en materia educativa para que el titular de la SEP asegure que el último mes de clase no tiene propósito.

Si así fuera, tendría que llevarse a cabo una profunda investigación para tratar de aprovechar el tiempo escolar. Es cierto que en las últimas semanas de clase, por lo general, tienden a disminuir el trabajo en el aula.

Sin embargo, es necesario replantear las cosas para que en el último mes se pueda aprovechar al máximo el tiempo no sólo a través de las evaluaciones. Está claro que eso de los exámenes no es algo que le guste a quienes hoy dirigen el proceso educativo.

A pesar de ello, es evidente que se requiere conocer el avance de los estudiantes para conocer si tienen la formación para pasar de un grado escolar a otro. Los maestros no pueden recibir estudiantes que no tengan los objetivos cumplidos, porque tendrían que regresar a lo que se presume ya se ha alcanzado.

A esto sumemos que en la Corte la autollamada “ministra del pueblo” decidió que la ausencia permitida a clase pase de 80% a 60%. En lugar de buscar la manera en que tengamos más tiempo a los alumnos en clase se opta por reducir su tiempo en el aula.

Las escuelas deben tener un seguimiento preciso de los estudiantes. Si uno de ellos empieza a faltar, es fundamental que la escuela misma investigue y conozca cuáles son las razones de ello. Las instituciones deben tener un seguimiento de los estudiantes dentro y fuera de las escuelas. Lo que se tiene que hacer es que estén el mayor tiempo posible en la escuela para aprovechar al máximo el tiempo y para que estén ocupados con la gran cantidad de actividades que se pueden programar en el proceso de enseñanza aprendizaje.

La formación escolar es un asunto de primerísima importancia que cruza todo el proceso educativo. Suele suceder que el paso de los estudiantes de preparatorias a la universidad en muchas ocasiones obliga a los maestros en la educación superior a revisar contenidos que debieron ser estudiados en la educación media superior.

La educación en el país está cargada de rezagos. Las evaluaciones que se hacen a través de instituciones internacionales, por lo general, nos dejan mal parados. En la OCDE estamos en penúltimo lugar y en el caso de las pruebas PISA los estudiantes mexicanos salen muy mal evaluados.

Dice el titular de la SEP que la prueba PISA no sirve de nada. Quizás se deba a que no le gusta la forma en que quedamos evaluados, porque si de plano no sirve no hay necesidad de pagar 80 millones de pesos por ella.

Todo el lío del cambio en el calendario escolar ha puesto sobre la mesa una serie de cuestionamientos sobre el desarrollo escolar en el país. La forma en que se toman las decisiones confirma que no se está desarrollando un proceso que logre formar estudiantes para enfrentarlos a su futuro, al tiempo que hemos entrado en un preocupante proceso de ideologizar la educación.

Las razones por las cuales se quería o quiere adelantar las vacaciones parecen una ocurrencia o, como le decíamos ayer, una falta de planeación que pone en evidencia la forma en que se lleva el proceso educativo.

Si los titulares de educación del país estuvieron de acuerdo con Mario Delgado, quiere decir que fueron a que les tiraran línea más que a debatir un tema que no consultaron en sus estados.

Argumentar que el calor y el Mundial son la razón por la cual hay que cambiar el calendario es una manifestación de cómo se ve el proceso educativo, y como quieren, bajo las razones que se quiera, cerrar el ciclo escolar lo más pronto posible.

Es de esperarse que en esta ocasión no entremos en el no pasa nada. Lo que está pasando es un serio llamado de atención a la forma en que se desarrolla la educación en México.

RESQUICIOS.

Por lo que también tendrá que estar muy preocupado el Gobierno es por la descomposición social en Sinaloa. Todo lleva al mismo lugar: narcotráfico y política. Lo que socialmente ha venido pasando es brutal.

Temas:

Google Reviews