Por más tiempo que lleve una denuncia que databa de dos años, como la que el fiscal general, Alejandro Gertz, declaró haber recibido del secretario de Marina del sexenio pasado, Rafael Ojeda Durán, de que existían “problemas” en diversas áreas de esa dependencia, a cuyo caso se refirió ayer la Presidenta Claudia Sheinbaum, es inexplicable lo ocurrido y que ayer costó otra vida de un marino implicado, que se suicidó en Altamira, lo que se suma a las ejecuciones de una funcionaria de la delegación de la fiscalía en octubre, y a la de un contralmirante en noviembre pasado, ambas en Colima, por revelar al titular de la dependencia lo que ocurría.
Así como el exsecretario acudió al fiscal Gertz para revelar “problemas” que había en la dependencia, debió enterar también al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, que a lo largo del sexenio repitió mil veces en mañaneras y giras que “estaba enterado de todo lo que pasaba en México”, y que si llegó a estarlo, lo ignoró a pesar de su gravedad y cuyas consecuencias, como muchas otras ocurridas entonces, heredara a la Presidenta, que empieza a enfrentarlos, además de la violencia y tolerancia que aquél, con su política de “abrazos”, brindara a grupos criminales que hoy controlan amplias regiones, a lo largo y ancho de la República.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Además del vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, quien, junto con su prófugo hermano, contralmirante Fernando Farías Laguna, sobrinos políticos ambos del exsecretario de Marina Ojeda Durán, acusados de liderar una mafia que controlaba el contrabando de huachicol fiscal a través de funcionarios aduanales de esa dependencia, a decenas de particulares y empresarios se les han girado órdenes de aprehensión.
Uno de esos empresarios es Ernesto Ruffo Appel, quien fuera el primer gobernador del PAN en Baja California durante el sexenio salinista, y que es socio de la empresa Ingemar, a la que se le atribuyera la propiedad de 15 millones de litros de huachicol fiscal, descubierto en el predio de un municipio de Coahuila, a principios de junio pasado.
Por “austeridad”, sólo una de las tres ceremonias por el Aniversario de la Independencia —el desfile militar del martes 16— tendrá la presencia de representantes de los tres Poderes de la Unión, ya que ni en la del homenaje a los Niños Héroes, el sábado, en Chapultepec, ni en el “grito” del próximo lunes en Palacio Nacional, serán invitados, anunció la Presidenta Sheinbaum.
O sea que ni Kenia López Rabadán, del PAN, ni Laura Itzel Castillo, de Morena, ni Hugo Aguilar Ortiz, nuevas presidentas de las cámaras de Diputados y de Senadores, y el del Judicial, aparecerán a su lado.
