POLITICAL TRIAGE

Por una Venezuela libre

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Por años he deseado ver el final de la dictadura de Maduro en Venezuela. Nicolás Maduro es, sin duda, un criminal que ha sumido a su pueblo en la miseria y la desesperanza. La forma en la que secuestró las instituciones hacía virtualmente imposible que su régimen cayera desde dentro, una intervención internacional parecía la única salida. Sin embargo, la forma en la que se dio despierta inquietud y cuestionamientos que enturbian el horizonte venezolano.

El debate es intenso y la pasión está desbordada. Sin duda los venezolanos tienen razones para festejar el fin de Maduro y nadie tiene derecho a cuestionar su júbilo.

Sin embargo, ciertamente las motivaciones estadounidenses son oscuras y sus acciones no han observado las reglamentaciones internacionales, por lo que hemos de ser cautos.

Se ha especulado mucho en torno a los cargos contra Maduro por narcotráfico. Considerando que el gobierno estadounidense no lo reconoció como presidente electo en las pasadas elecciones, su arresto podría justificarse como la detención de un criminal internacional común, alejándose del espinoso asunto de la intervención para destituir a un mandatario extranjero. Mas las declaraciones en torno a la intención de regresar el petróleo “robado” a los Estados Unidos y sus empresas enturbian este posible argumento.

El chavismo expropió el petróleo e “indemnizó” a las empresas internacionales que se hacían cargo de la producción petrolera. Luego hizo cuanta corruptela pudo para usar el petróleo para enriquecer a la clase gobernante y conseguir protección de gobiernos extranjeros. Venezuela dejó de ser una potencia económica y se sumió en la pobreza al 90 por ciento de su población mientras un éxodo sin precedentes se verificó entre aquellos ciudadanos que contaban con los medios para migrar. Fue un desastre lleno de ilegalidad que debía terminar tarde o temprano.

EU enturbia su actuar al no haber pedido el respaldo de la ONU y del Consejo de Seguridad. La controversia con las ejecuciones extrajudiciales de las lanchas en el Caribe fue el comienzo de una acción que muestra que el derecho internacional no fue una preocupación a la hora de cobrarse por propia mano las afrentas recibidas. Es un acto de fuerza que se hace porque se puede hacerlo y esto es inquietante.

Además, el que se esté proponiendo un gobierno de transición que parece pactado con el mismo chavismo al tiempo que se ignora a Edmundo González y a María Corina Machado, líderes de la oposición, deja aún más dudas sobre si la intención es instaurar la democracia o buscar un gobierno títere que lleve a Venezuela de una dictadura a otra.

Son muchas dudas que el tiempo aclarará. Esperemos lo mejor para la gran nación venezolana. Todo queremos una Venezuela libre.

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