BRÚJULA ECONÓMICA

Cierre de año favorable

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Arturo Vieyra*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

De cara a 2026, el escenario macroeconómico apunta a un crecimiento económico débil, aunque superior al observado el año previo. Los indicadores disponibles al cierre de 2025 muestran señales claras de estabilización del proceso inflacionario y de una recuperación incipiente, aunque gradual, de la actividad productiva.

La inflación general anual cerró 2025 con resultados favorables. En diciembre, la tasa se desaceleró a 3.69%, desde 3.80% en noviembre. A lo largo de la segunda mitad del año, la inflación general exhibió un comportamiento estable, aunque con dos dinámicas contrapuestas: i) una marcada desaceleración de la inflación no subyacente, explicada por una elevada base de comparación anual en los precios agropecuarios y por la contención del precio de las gasolinas; y ii) la persistencia de presiones al alza en la inflación subyacente, asociadas principalmente al continuo incremento de los precios de los servicios.

En este contexto, si bien la inflación subyacente también mostró una ligera moderación —al pasar de 4.43% anual en noviembre a 4.33% en diciembre— su nivel sigue siendo elevado y constituye el principal foco de preocupación. Durante 2025, diversos factores contribuyeron a la moderación inflacionaria: i) la debilidad del consumo interno; ii) la fortaleza del tipo de cambio; iii) la reciente desaceleración de los precios al productor; y iv) la contención de los precios de los energéticos, en particular de la gasolina regular.

No obstante, pese al resultado favorable de diciembre, se anticipa un repunte inflacionario en 2026, derivado de la implementación de nuevos impuestos y aranceles, así como de presiones por mayores costos laborales, especialmente en el sector servicios. Estimaciones propias sugieren que la inflación podría ubicarse ligeramente por encima de 4% a lo largo del año.

En cuanto a la actividad económica, también se observan señales alentadoras. En octubre se registró un repunte significativo de la actividad productiva. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), proxy mensual del PIB, creció 1.0% a tasa mensual, el avance más relevante de los últimos 15 meses. En términos anuales, la economía mostró una expansión de 1.6%.

El repunte fue relativamente generalizado entre los sectores, con un desempeño destacado de los servicios, que crecieron 1.2% mensual, su segundo mejor registro en los últimos cuatro años. No obstante, el crecimiento acumulado de la producción nacional a octubre se mantiene acotado, con una variación de apenas 0.3%.

En la misma línea, los datos de actividad industrial de noviembre confirman la continuidad de una recuperación moderada. La producción industrial avanzó 0.6% mensual, tras el repunte observado en octubre. Sin embargo, en la comparación anual persiste una ligera contracción (-0.1%), mientras que en términos acumulados se mantiene una caída de -1.4%. La construcción encabeza el impulso industrial: sus principales componentes muestran una recuperación, particularmente las obras de ingeniería civil, impulsadas por el gasto en obra pública, lo que sugiere un mayor dinamismo del gasto público hacia el último trimestre del año.

Por su parte, la manufactura retomó una trayectoria de crecimiento, con un avance de 0.5% respecto a octubre. Destaca el incremento en la producción de equipo de transporte, luego de cinco meses consecutivos de caídas.

En conjunto, la lectura positiva de estos indicadores respalda la hipótesis de que la marcada desaceleración observada en 2025 habría quedado atrás en el cuarto trimestre y refuerza la expectativa de un mejor desempeño económico —aunque aún distante de su potencial— en 2026. No obstante, los riesgos macroeconómicos permanecen latentes, particularmente en el frente inflacionario y en un entorno externo aún incierto.

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