Pilgrim’s Pride México se llevó la mañanera del pueblo al anunciar y delinear un ambicioso programa de inversión por mil 300 millones de dólares, a ejecutarse en un periodo de cinco años, con el propósito de transformar y fortalecer su huella industrial en el país.
El plan que tiene la filial de la empresa estadounidense especializada en la producción y comercialización de proteína avícola, es como eje central la modernización de infraestructura existente, la ampliación de capacidad instalada y una mayor integración territorial de sus operaciones, en respuesta al crecimiento estructural del consumo de pollo en el mercado mexicano y a la necesidad de construir una plataforma productiva más eficiente, resiliente y menos dependiente de importaciones.
La estrategia contempla una asignación diferenciada de recursos por región. En el norte y centro del país, la compañía destinará 200 millones de dólares a la modernización de plantas en Durango y Coahuila, así como 150 millones de dólares adicionales para actualizar instalaciones en Querétaro e Hidalgo. Estas inversiones estarán enfocadas en la optimización de procesos industriales, incorporación de tecnología, mejora de estándares sanitarios, eficiencia energética y fortalecimiento de la logística interna, con el objetivo de elevar la productividad, reducir costos operativos y maximizar el aprovechamiento de activos ya instalados.

Arranca con atención ciudadana
El componente de mayor magnitud del plan, por un total de 950 millones de dólares, se concentrará en el sur y sureste del país, particularmente en Veracruz, Campeche y Yucatán. En estas entidades, Pilgrim’s Pride prevé duplicar la capacidad productiva de sus plantas actuales y desarrollar un nuevo centro productivo en el Istmo de Tehuantepec, región considerada estratégica por su conectividad logística y su potencial para convertirse en un nodo relevante de producción agroindustrial. Esta expansión responde a una lógica de diversificación geográfica, acceso a nuevas fuentes de insumos y fortalecimiento de la cobertura del mercado nacional.
La inversión permitirá sustituir aproximadamente 35 por ciento de las importaciones de pollo que actualmente realiza México, lo que contribuirá a una mayor autosuficiencia alimentaria y a una reducción de la exposición del mercado local a la volatilidad de precios internacionales. El aumento de capacidad derivado de este plan se traducirá en un incremento estimado de 373 mil toneladas en la producción nacional, consolidando a la compañía como uno de los principales jugadores del sector avícola y reforzando su posición competitiva frente a otros productores locales y extranjeros.
El impacto económico del proyecto también se refleja en el empleo y en los encadenamientos productivos. Se estima la creación de alrededor de 4 mil empleos directos y 16 mil indirectos, con efectos multiplicadores en actividades agropecuarias, transporte, servicios, proveeduría y logística. En conjunto, la inversión de Pilgrim’s Pride se integra a un portafolio de capital productivo en México que alcanza 293 mil millones de dólares, evidenciando un entorno favorable para proyectos industriales de gran escala y de largo plazo, particularmente en el sector alimentario, donde la escala, la eficiencia y la integración regional son factores clave de competitividad.
Operador silencioso. Un nombre que vuelve a colarse en las conversaciones de instancias federales es el de José Alejandro Hinojosa Valencia. Arquitecto de profesión, con una cercanía documentada por la prensa con Emilio Zebadúa, exoficial mayor y pieza central en la mecánica administrativa de la llamada Estafa Maestra. Quienes conocieron de cerca esa etapa aseguran que Hinojosa Valencia no fue un actor marginal, sino un engrane discreto pero funcional del esquema: facilitador de contactos estratégicos, intermediario con universidades y empresas privadas y, según señalamientos, prestanombres del entonces funcionario. Ese perfil explica por qué su nombre ha comenzado a resonar nuevamente. Las alertas, de acuerdo con fuentes internas, se encendieron al detectarse su participación directa en la gestión de contratos para Sales Up, SA de CV, una empresa que experimentó un viraje operativo que despierta sospechas fundadas. La firma pasó de ser proveedora de termómetros para Segalmex a intentar colocarse como abastecedora de flotillas vehiculares para el Gobierno federal, impulsada por el cabildeo de Hinojosa Valencia. Un salto abrupto y desproporcionado para una compañía sin experiencia comprobada en ese sector. En la Secretaría Anticorrupción, encabezada por Raquel Buenrostro, el nombre de José Alejandro Hinojosa Valencia ya estaría bajo observación puntual.
Voz en off. Una buena para Heineken México, y es que a pesar de la muchas malas decisiones de sus ejecutivos, despidos, problemas en México y el mundo, la filial en nuestro país, obtuvo una victoria judicial clave en la prolongada disputa por el uso de la denominación “Ultra” en el segmento de cervezas ligeras premium, un conflicto que se arrastra desde la década pasada y que ha estado marcado por el debate sobre el grado de similitud entre las marcas Michelob Ultra y Amstel Ultra, ambas enfocadas al atractivo y creciente nicho de consumidores wellness; el Tribunal Colegiado de Circuito del Poder Judicial de la Federación negó el amparo promovido por Grupo Modelo, subsidiaria del gigante global Anheuser-Busch InBev, con lo que quedó firme la resolución emitida en septiembre por la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, la cual determinó que no existieron prácticas de competencia desleal por parte de Heineken México, ya veremos la respuesta de Grupo Modelo...

