LOS BAZUCAZOS DE UBALDO

Los cambios a la Ley Electoral, pretende beneficiar al oficialismo

Ubaldo Díaz<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Ubaldo Díaz*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: Imagen: La Razón de México

La democracia mexicana es resultado de un largo proceso histórico de apertura gradual, en el que distintas fuerzas políticas ampliaron los espacios de competencia, pluralismo y participación ciudadana. Ese camino permitió transitar de un sistema cerrado a uno cada vez más abierto, con elecciones transparentes y una oposición con voz real.

La reforma electoral que el gobierno de Morena pretende imponer rompe de tajo esa trayectoria y empuja al país hacia un modelo de poder concentrado, donde las reglas ya no se construyen para todos, sino únicamente para quien gobierna.

Desde 1963, el PRI abrió de manera institucional la puerta a la transición democrática mediante reformas que ampliaron la pluralidad, reconocieron a la oposición y sentaron las bases del sistema electoral que hoy conocemos. Ese legado de apertura no fue perfecto, pero sí decisivo para que México avanzara hacia la competencia política y la alternancia.

Por ello, no permitiremos que se siga destruyendo la ya frágil normalidad democrática del país. Defenderemos las instituciones electorales, el pluralismo y el derecho de las y los mexicanos a elegir libremente a sus gobernantes.

El Instituto Nacional Electoral debe ser el pilar de la confianza pública en los comicios y la garantía de que ningún gobierno sea juez y parte en las elecciones. Su autonomía es la barrera que impide el uso del aparato del Estado para manipular resultados y neutralizar adversarios.

La reforma que impulsa Morena busca debilitarlo, politizarlo y subordinarlo al Ejecutivo, desmantelando una institución que costó décadas construir y que ha sido clave para la estabilidad política del país.

Lo que intentan presentar como una reforma técnica es, en realidad, una operación de Estado para concentrar el poder. El narcopartido de Morena pretende rediseñar las reglas electorales para reducir la competencia, asfixiar a la oposición y consolidar una mayoría artificial.

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Y como era de esperarse los partiditos no respaldan el atropello de Morena, no se suicidan, pues estar con la propuesta gubernamental en materia electoral sería como firmar un programa para desaparecer. Como hace no muchos años salvaron al PT de perder el registro, pues no obtuvo ni siquiera el 3 por ciento de los votos, e inventaron una proceso en la estado de Aguascalientes para que lograra ese porcentaje.

Y ahora los Verdes dicen que no acompañarían la disminución de plurinominales porque simplemente dependen de esa figura y menos que les recorten el 50 por ciento de recursos.

Los verdes que lidera el senador Manuel Velasco, declararon que no acompañaran esa reforma para disminuir las plurinominales y el recorte del presupuesto. Estos continuarán con su negocio electoral y vendiéndose al mejor postor, como lo han hecho muchos años.

Se suma al propio Partido del Trabajo de Reginaldo Sandoval, que adelantó que sin sus diputados esa reforma no pasara. Que hoy, incluso no hace falta.

Con esas declaraciones revientan la magnifica idea de los aduladores de la Presidenta Claudia Sheinbaum que recurrieron a esa estrategia pensando que podían hacer y deshacer con sus mayorías en el Congreso.

Sheinbaum sabía que esa reforma sería muy complicada con esas posturas de eliminar las plurinominales y más del dinero. No estaba tan segura que el Partido Verde y el PT aceptaran, pues para nadie es secreto que esa es la parte medular de su existencia.

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Si hay un negocio que garantiza jugosas ganancias es el de las aseguradoras, que constantemente incrementan sus ganancias.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, hay 115 empresas dedicadas a este exitoso negocio en la República Mexicana.

En las semanas recientes se ha desatado una polémica por el sustancioso incremento en las cuotas que pagan los beneficiarios de los seguros.

Hay seguros médicos, de vehículos, de inmuebles, de vida, aunque las empresas los catalogan en tres rubros: seguros de vida, de daños y de salud.

De ahí se derivan otros más específicos dentro los que se encuentran los de viajes, responsabilidad civil y hogar, entre otros. En la vida moderna hay que contar con alguno de ellos o hasta varios, lo que significa un desembolso significativo anualmente para la población.

ubaldodiazmartin@hotmail.com

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