El cine de François Ozon tiene muchas aristas narrativas y dramáticas que siempre encuentran la manera de converger, creando retratos cautivadores del ser humano. Es uno de los cineastas más talentosos y prolíficos del cine francés contemporáneo. Su obra luce la versatilidad, abordando diversos temas y géneros como el thriller erótico, el melodrama, el suspenso, el musical y la farsa.
Sus personajes se confrontan consigo mismos develando el núcleo de su ser y desnudando lo más elemental de su naturaleza. Ellas y ellos a través del conflicto dramático acaban descubriendo quienes son realmente. Siempre con sutileza y con un lenguaje inteligente y perspicaz, pero sin excepción los protagonistas del cine de Ozon se despojan de sus egos y sus desgastadas identidades.
Representan tanto una reflexión intelectual como psicológica de la complicada vida en la sociedad moderna y las constantes inmolaciones existenciales que nosotros mismos creamos. El deseo de ser alguien que no somos o de ser quienes los demás esperan que seamos.

La certeza de la ignorancia
Una de sus mejores cintas incurre en estas líneas narrativas, navegando en el misterio de una forma sumamente tenue y seductiva.
Debajo de la arena (2000) cuenta la historia de Marie (Charlotte Rampling, en una de sus mejores actuaciones) y de su esposo Jean (Bruno Cremer). Una pareja contenta con su vida en la ciudad de Paris. Como es de costumbre, viajan en su cochecito económico a su casa de campo en el pueblito de Lit-et-Mixe. Desde que viajan por la carretera, se nota que ya bajaron la guardia y su escape de la urbanización se nota en la calma que denotan sus rostros y su lenguaje corporal.
La casa es un lugar sencillo pero acogedor, evoca paz y comodidad. Llevan a cabo una rutina de llegada que se ve se saben de memoria. Cambian de ropa y se van a la playa. Jean le dice a Marie que va a nadar por un rato. Pasan los minutos, las horas y cuando Marie se da cuenta, Jean no ha regresado. Cae la noche.
Jean desaparece de manera inesperada.
Ésa es la premisa de la película y con ella Ozon medita sobre muchas cosas y relata la experiencia de la pareja y de la soledad.
Sin duda es relevante el hecho de que Jean regrese o no, pero al final lo más importante es la estela emocional que deja en su camino su desaparición. Esta situación tiene tales ramificaciones emocionales y sociales para Marie que ella misma comienza a cuestionarse todo: su propia vida, sus decisiones, su relación con Jean, su pasado y su futuro.
La experiencia de Marie en esta disyuntiva se cuenta con un lenguaje cargado de sensualidad, melancolía y misterio. Te lleva a lugares totalmente inesperados que atrapan a la imaginación. Ozon y sus fotógrafos, Antoine Héberlé y Jeanne Lapoirie cuentan una historia enigmática y arrebatadora. No en un grito, sino en los susurros.
Charlotte Rampling en su fascinante interpretación nos recuerda porque es una de las mejores actrices de nuestra época.
Disponible en MUBI.

