La amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a países europeos hasta que Dinamarca acepte vender Groenlandia, pone en riesgo la relación entre su país y la Unión Europea.
El amedrentamiento de Trump puede iniciar una nueva guerra comercial y romper la alianza transatlántica mientras Europa realiza una reunión de emergencia para definir cómo se va a responder a las amenazas del mandatario estadounidense.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, es la primera que va enfrentar a Donald Trump durante el encuentro que se proyecta entre ambos líderes en el marco del Foro Económico Mundial a celebrar en Davos, Suiza.

Sobra soberbia
Sobre la mesa estará el tema de la guerra en Ucrania, pero éste ha pasado a un segundo plano, opacado totalmente por la administración de Trump que insiste en hacerse con la isla danesa.
Para forzar la venta de Groenlandia, Donald Trump publicó en su red social, el megáfono del presidente ultraconservador, que va a imponer un arancel adicional del 10 por ciento a todos los productos de Alemania, Dinamarca, Francia, Finlandia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Noruega.
Y de no cumplirse su capricho, el arancel podría aumentar a un 25 por ciento en junio hasta que Europa llegue a un acuerdo para la venta total de Groenlandia.
Ante este panorama, el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el canciller de Alemania, Frederick Merz, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, aseguraron que todos los líderes de Europa se mantendrán unidos y coordinados para responder a las amenazas arancelarias de EU.
El envío de “tropas” a la isla más grande del mundo, que no llega ni a 50 soldados por parte de Europa, no sirvió para nada. Trump quiere ese terreno gélido con materias primas
Preciosas y geográficamente estratégico, y hará todo lo posible para hacerse del territorio autónomo danés.
Donald Trump argumenta que necesita Groenlandia por razones de seguridad nacional y que si no es Estados Unidos, Rusia o China se harán del territorio, asegurando que buques y submarinos de sus “enemigos” comerciales ya rondan las aguas heladas de la isla.
Sin embargo, los servicios de inteligencia daneses le aseguraron al mandatario norteamericano que no se ha detectado ningún barco chino en al menos diez años y que no hay buques que ronden las aguas de Groenlandia.
Lo más probable es que Europa responda con la imposición de aranceles a los productos estadounidenses, para dar inicio a una nueva guerra comercial, pero el bloque europeo podría ser más firme en su respuesta.
Europa podría acercarse a China para negociar con el país asiático y romper la dependencia estadounidense. Y si el bloque europeo decide negociar en otra moneda que no sea el dólar, sería un golpe instantáneo a la economía estadounidense. De esa forma tendría a Trump entre las cuerdas, pero difícilmente los 27 miembros de la UE llegarían a un acuerdo para responder con tal magnitud al empresario.

