PESOS Y CONTRAPESOS

¡25 años! ¿libre comercio?

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Después de 25 años, ¡25!, de negociaciones la Unión Europea y el Mercosur firmaron un acuerdo de “libre comercio”. ¿Por qué las comillas?

Hay libre comercio (concepto relacionado con comercio internacional), en los países en los cuales son los consumidores, sin ninguna intervención del gobierno, quienes, comprando o dejando de comprar, determinan la composición (qué), y el monto (cuánto), de las importaciones, de tal manera que se importa lo que los consumidores compran y en las cantidades que compran, sin ninguna intervención del gobierno.

Son cuatro las maneras en las que el gobierno puede intervenir en el comercio internacional: (i) prohibiendo importaciones; (ii) exigiendo permisos previos de importación; (iii) imponiendo cuotas de importación; (iv) gravando con aranceles las importaciones. También son cuatro las combinaciones: (i) permisos y cuotas; (ii) permisos y aranceles; (iii) cuotas y aranceles; (iv) permisos y cuotas y aranceles.

Si hay libre comercio en los países en los cuales son los consumidores, sin ninguna intervención del gobierno (no prohíbe importaciones, no exige permisos previos de importación, ni impone cuotas de importación, no cobra aranceles a las importaciones), quienes determinan, comprando o no, el qué y el cuánto de las importaciones, lo único que se necesita para conseguirlo es que el gobierno, de manera unilateral, elimine los aranceles, las cuotas, los permisos y las prohibiciones, lo cual supondría reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente el derecho de los ciudadanos para establecer relaciones comerciales, con quienes más les convenga, ¡nacionales o extranjeros!, en los términos que más les convenga, sin ninguna intervención del gobierno.

Si hay libre comercio, ¿cuál es la tarea del gobierno? Hacer valer los derechos de las partes involucradas: que cada una de ellas (vendedores y compradores), cumpla con la parte que le toca, que aceptó voluntariamente porque le conviene: que el vendedor entregue la mercancía comprada por el comprador y que el comprador pague la mercancía vendida por el vendedor, dando igual que ambos sean de la misma nacionalidad (comercio intranacional), o de distinta (comercio internacional).

Si los gobiernos quieren verdadero libre comercio, lo único que tienen que hacer, de manera unilateral, es eliminar las medidas proteccionistas que imponen (las prohibiciones, los permisos, las cuotas y los aranceles). El verdadero libre comercio no es el resultado de los tratados de libre comercio que, en el mejor de los casos (como fue el del TLC y luego el del T-MEC), dan como resultado un comercio internacional menos intervenido gubernamentalmente, pero todavía muy intervenido. Mientras subsista una prohibición, un permiso, una cuota o un arancel, el comercio internacional estará muy intervenido por el gobierno. Una intervención es mucha intervención.

El único resultado posible, después de 25 años, ¡un cuarto de siglo!, de negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur, es un comercio menos intervenido por los gobiernos, pero todavía muy intervenido, lejos del verdadero libre comercio, que, en los últimos cien años, pese a los tratados de libre comercio de las últimas décadas, ha brillado por su ausencia.

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