VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

¿Qué planea Trump en Gaza?

Gabriel Morales Sod*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

La Junta de Paz que el presidente lanzó la semana pasada, con el objetivo de organizar la reconstrucción y pacificación de Gaza, tiene también otro objetivo aún más ambicioso: construir un cuerpo internacional alternativo a las Naciones Unidas bajo el mando del presidente Trump.

Esto no quiere decir que Trump esté buscando formar una burocracia y una organización multinacional como la ONU, sino más bien crear una especie de junta directiva bajo su control directo, con legitimidad internacional, que sustituya a la ONU como árbitro en los conflictos internacionales.

Es muy probable que Trump falle en esta misión. Hasta el momento, las potencias europeas se han negado a participar y solo países de Medio Oriente —interesados en la misión original de la Junta— o países aliados a Trump sin mayor peso geopolítico se han sumado. Ninguno se ha declarado dispuesto a pagar los mil millones de dólares necesarios para consagrar su pertenencia permanente. Sin embargo, cabe preguntarse si siquiera su objetivo original, la reconstrucción y pacificación de Gaza, está a su alcance.

Trump ve el mundo a través del lente de los negocios y, por consiguiente, su plan de paz se centra en una junta directiva al estilo de las grandes corporaciones, que supervisará a un cuerpo de implementación de tecnócratas palestinos con excelentes credenciales en distintos ámbitos, quienes liderarán el proyecto en Gaza. La estructura encima de este cuerpo tecnócrata se divide en dos niveles: un grupo de “directores” que aportan legitimidad (ministros, hombres de negocios y el presidente en la cúspide) y, por debajo, una junta ejecutiva integrada por empresarios y diplomáticos estadounidenses e internacionales.

El día de ayer, frente a la élite económica mundial, el yerno del presidente, Jared Kushner, presentó este ambicioso plan con imágenes de rascacielos y la promesa de lo que sería un paraíso en Medio Oriente. Kushner y Trump presentaron, en esencia, un proyecto inmobiliario. Pretenden construir en el sur de Gaza, donde no gobierna Hamas, un enclave de edificios para atraer a la población del norte e incentivarla a abandonar el territorio controlado por Hamas. El proceso de reconstrucción, según Kushner, será el motor económico que revitalice Gaza. En paralelo, el cuerpo tecnocrático construiría una fuerza de seguridad y comenzaría el desarme del territorio.

Mi primer instinto me lleva a pensar que intentar resolver un conflicto histórico como si se tratara de la adquisición de una empresa está condenado al fracaso. Sin embargo, después de tantos fracasos diplomáticos, no cabe duda de que el conflicto israelí-palestino necesita un cambio de perspectiva, y es posible que esta nueva lógica rinda frutos. No obstante, hasta el momento nadie ha explicado cómo se desarmará a Hamas en el territorio que controla, ni cómo se construirá una alternativa palestina sostenible a largo plazo. Ningún país se ha declarado dispuesto a enviar las tropas que supuestamente garantizarían la paz, y el presidente Trump y su Junta continúan perdiendo legitimidad ante un mundo alarmado por sus jugadas imperialistas.

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