El Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, que se realizó del 19 al 23 de enero, fue el escenario que mostró la ruptura del actual orden internacional basado en reglas, por hegemonías que no respetan tratados ni acuerdos multilaterales, que dicen, limitan sus intereses estratégicos, así lo expresó el primer ministro de Canadá, Mark Carney. Por su parte, el presidente Trump defendió el papel de la fuerza y la intervención militar, como riesgo y amenaza, para alcanzar sus objetivos de seguridad y defensa, y enfrentar a supuestos enemigos en el mundo.
El discurso de Carney diagnosticó y propuso salidas. El discurso de Trump ratificó riesgos y amenazas.
El primer ministro canadiense afirmó que las grandes potencias utilizan herramientas económicas —como aranceles, integración comercial, infraestructura financiera y cadenas de suministro—, como elementos de presión y coerción, debilitando el multilateralismo y aplicando la fuerza en la resolución de conflictos y en las relaciones internacionales.

Un Ferrari con la imagen de San Judas Tadeo
Afirmó también, Mark Carney, que los países de poder intermedio, como Canadá, no son actores pasivos y deben proceder con honestidad y coordinación para construir nuevas alianzas para defender soberanía, integridad territorial y el derecho internacional. De lo contrario, vendrá un mundo fragmentado, en bloques y fortalezas, más inestable, más desigual y menos sostenible.
Recordó a Tucídides: Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben. En esta lógica, los países tienden a acomodarse, evitar problemas, que la complacencia compre seguridad, afirmó que no habrá tales resultados. Recordó a Vàclav Havel con las ideas de “el poder de los sin poder”, aludiendo a que era “vivir dentro de la mentira”.
Así la ficción del caduco orden internacional, en donde los poderosos tenían ventajas. Un pacto que ya no funciona. Por lo que los países deben optar por protegerse a sí mismos. Gestionar los riesgos y costos.
Lo que Alexander Stubb, presidente de Finlandia, ha llamado un “realismo basado en valores”: firmes y pragmáticos en principios, valores e intereses. Con fortaleza interior y diversidad exterior, con multilateralismo activo y coaliciones estratégicas. Si no estamos en la mesa, afirmó Carney, somos el menú. El poder duro no debe cegarnos.
Las potencias intermedias deberán vivir con verdad, realismo, coherencia, constructores de acuerdos e instituciones. Con una economía nacional fuerte. Con pluralismos y buen gobierno.
Por su parte, el presidente Trump mantuvo en Davos un discurso amenazante, de fuerza impositiva, tanto contra Dinamarca por Groenlandia; Europa, la OTAN y las energías límpias, si no aceptan sus demandas. Como contra abusos de Canadá, Suiza, y los inmigrantes somalíes, o la independencia de la Reserva Federal de EU. Contra Zelenski y Putin por ausencia de acuerdo para la paz. Buscará sustituir a la ONU.
Así el perfil del nuevo orden internacional: sin normas, con lógica del más fuerte, un multilateralismo disminuido y la necesaria alianza estratégica de potencias intermedias, para evitar ser menú de las grandes potencias. Mientras EU difunde su Estrategia de Defensa Nacional 2026: la paz a través de la fuerza.

