Pese a lo que afirman los mercantilistas (que creen que el resultado deseable de la balanza comercial es el superávit, por lo que hay que incentivar las exportaciones y desincentivar las importaciones), y los proteccionistas (que consideran que debe consumirse lo producido en el país, por lo que deben prohibirse las importaciones), lo correcto es el déficit y que se consuma, producto nacional o importado, lo que se ofrezca a menor precio. (Véase: https://www.razon.com.mx/opinion/2025/04/09/equilibrar-el-comercio-13/).
Las medidas mercantilistas y proteccionistas limitan, pudiendo llegar a eliminar, el comercio exterior de un país, lo cual es éticamente injusto (porque viola el derecho a la libertad para establecer relaciones comerciales con quien más convenga, nacional o extranjero), y económicamente ineficaz (porque aumenta la escasez y reduce el bienestar), dos excelentes razones para prohibirlas constitucionalmente.
Lo anterior supondría que en toda constitución se incluyeran un par de artículos que dijeran lo siguiente: (I) A nadie se le prohibirá, limitará o condicionará el derecho a establecer relaciones comerciales con quien más le convenga, nacional o extranjero. (II) Por lo tanto, el gobierno se abstendrá de imponer cualquier tipo de medida que prohíba, limite o condicione las relaciones comerciales de los nacionales con los extranjeros.
Suponiendo tal artículo constitucional, la prohibición gubernamental de importaciones (esto no debe importarse), y/o la imposición gubernamental de permisos previos de importación (esto sí se puede importar, pero siempre y cuando se haya tramitado el permiso correspondiente), y/o la imposición gubernamental de cuotas de importación (esto sí puede importarse, pero nada más en las cantidades determinadas por el gobierno), y/o el cobro gubernamental de aranceles (esto sí se pude importar, siempre y cuando se pague el impuesto), quedaría prohibida. Se prohibiría prohibir lo que el gobierno, tanto por razones éticas (respeto a los derechos de los agentes económicos), como económicas (reducir la escasez y aumentar el bienestar), no debe prohibirse.
Hoy vivimos bajo la amenaza del mercantilismo y del proteccionismo, en primer lugar, por la mentalidad proteccionista y mercantilista de Trump, producto de una peligrosa ignorancia en materia de economía, en general, y de comercio internacional, en particular, comenzando por el principio (por que es un principio, no una teoría, y la diferencia es importante), de las ventajas comparativas de David Ricardo (1772 – 1823), misma que presentó en el capítulo 7 de su libro Principios de economía política y tributación (1817), cuyo título es, precisamente, Sobre el comercio exterior.
Cuando escribo que hoy vivimos bajo la amenaza del mercantilismo y del proteccionismo, en primer lugar, por le mentalidad proteccionista y mercantilista de Trump, me refiero, en primer lugar, a México, uno de los principales blancos de dichas amenazas, la mayoría de las cuales no han pasado de ser eso, amenazas, de los males (porque generan incertidumbre), el menor (porque no limitan el intercambio comercial entre mexicanos y estadounidenses).
¿Cómo nos fue, en 2025, en materia de comercio exterior?
Continuará.