QUEBRADERO

La Presidenta y las intermedias

Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Imagen: La Razón de México

No va a ser nada fácil el proceso de selección de candidatos de Morena para las elecciones intermedias en donde también estarán en juego 17 gubernaturas.

Muy probablemente irá sin sus aliados en algunas de ellas, lo que en algunos casos pondrá a sufrir al PT y al Verde a la hora de la repartición de los panes. El problema que puede enfrentar Morena no está tanto con sus aliados, sino que no está tan cohesionado como lo estuvo en 2024.

A pesar de los altos niveles de popularidad de la Presidenta y de que Morena se ha convertido en una marca nacional difícil de vencer, el desgaste en el ejercicio del poder y los muchos problemas que ha tenido como gobierno, que han derivado en señalados hechos de corrupción, podrían cobrarle factura.

La elección es en este sentido una importante oportunidad para la Presidenta. Ha llegado el tiempo en que tome determinaciones propias para enfrentar los tres años finales de su sexenio en que tendrá que imponer su gobernabilidad y llevar mano en la sucesión presidencial. Será el fiel de la balanza que terminará por decidir las candidaturas. Será ella y suponemos que en el camino irá dejando de ser factótum el inquilino de Palenque.

Los oficios de Claudia Sheinbaum deberán ser claves para hacer a un lado a quien, desde la sombra, todo indica que sigue siendo un personaje que no deja de tener voz y voto. Más allá de la especulación hay indicios en diferentes áreas del partido y el Gobierno en que se asoma la influencia de López Obrador.

Hasta cierto punto es inevitable, pero ya llegó el momento en donde para entrar en otra etapa de la 4T muchas cosas tendrán que dejarse atrás, entre ellas el fantasma del sureste. La Presidenta tendrá a partir de las elecciones del 2027 la posibilidad de gobernar con una amplia capacidad de maniobra, con todo y que el fantasma se dé sus asomadas.

Queda claro que no tiene razones políticas y personales para romper directamente con López Obrador. Crearon el partido juntos sin pasar por alto que la Presidenta ha dado innumerables pruebas de lealtad al tabasqueño, incluso en tiempos de dificultad personal cuando surgió el tema de los videos, y cuando se quiso destituir a López Obrador del cargo de jefe de Gobierno de la capital.

En términos de proyecto no va a haber rompimiento alguno. Donde está uno de los principales problemas es en las herencias que a la Presidenta le han dejado, lo que le ha impedido desarrollar su estilo personal de gobernar. Además, es claro que en muchas ocasiones personajes ligados a la pasada administración se mueven bajo sus propios lineamientos, o los que eventualmente le siguen dictando desde el sureste.

Insistimos en que rompimiento no habrá, pero se pueden empezar a tomar algunas decisiones que afecten a personajes íntimamente ligados a López Obrador.

No queda claro por ahora, lo que puede significar el hecho de que Adán Augusto López haya dejado la coordinación de Morena en el Senado. Es inevitable que aparezcan muchas interpretaciones. Al ser muy cercano a López Obrador y que tras de él sigue estando el tema del huachicol fiscal y la multicitada organización delincuencial La Barredora, es lógico que se vea esta decisión de la mano de la posibilidad de que se presenten otros movimientos internos, los cuales podrían tener que ver con 2027.

Muchas variables se van a cruzar en el camino. Se le tiene que dar la mayor atención a la relación con EU, independientemente de las cuentas alegres que andan haciendo estos días sobre el T-MEC.

La ventaja para el Gobierno y su partido es que sigue sin tener enfrente una oposición que lo confronte, pero se puede gobernar sin ver el entorno que ya no le es tan favorable entre los ciudadanos.

RESQUICIOS.

Trump ya no pudo pasar por alto las protestas en varias ciudades de EU. Tomó la decisión de retirar al ICE de estados demócratas. Las manifestaciones no han parado, el fin de semana vimos una movilización inédita en buena parte del país.

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