LA MALETA DEL CINE

Una Mirada que Define

Javier Solórzano Casarín │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Casarín │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

Días Perfectos (2023) de Wim Wenders es una de las mejores películas del cine universal contemporáneo.

Japón es un país que evoca un amplio abanico de emociones, perspectivas, impresiones y lecturas. Es por un lado exótico y misterioso, por otro, caótico y sangriento y por otro, repleto de espiritualidad y de expresiones de poesía natural que han inspirado a incontables artistas.

La película tiene una mirada occidental, cargada de una intensa esencia lírica, que nos retrata este rincón occidental tan enigmático y excitante en una perspectiva que trasciende tiempo y espacio.

Wim Wenders (1945, Alemania) es uno de los grandes portavoces del cine de autor del mundo. Junto con Werner Herzog, Volker Schlöndrof, Margarethe von Trotta y Rainer Werner Fassbinder, se posicionó como uno de los cineastas alemanes más influyentes de la posguerra. Su cine no sólo abarca una suculenta variedad de personajes y de historias, sino también diversidad de géneros y sus derivados como el drama, el documental, el thriller policiaco, el cine negro y el road trip.

Pocas culturas han inspirado tanto a Wenders como la japonesa. Para él, es un referente obligado. Su fascinación con Yasurijo Ozu, uno de los grandes directores de cine del siglo XX, se valora en muchas de sus cintas más emblemáticas.

Vale la pena ver su documental Tokio-Ga (1985). Una carta de amor a la sociedad japonesa y al propio Ozu.

La cinta nos devela la cotidianidad de Hirayama (Koji Yakusho, quien nos regala una de las mejores actuaciones en la memoria reciente), un conserje que felizmente limpia baños en la ciudad de Tokio, a través de su mirada minuciosa, sensible, peculiar y capaz de asimilar toda la belleza que nos rodea. Una belleza impregnada en los detalles de la luz, de las variaciones del color a lo largo del día –amanecer, mañana, mediodía, atardecer y la caída de la noche– en la fusión entre la naturaleza y la huella industrial del ser humano; la sinfonía urbana que se desenvuelve día tras día, la expresión de la vida en todas sus voces desde las más diminutas hasta las más grandes. Pero, sobre todo, en sus interacciones con otras personas, directas o indirectas, en aquellos instantes donde como seres humanos podemos ver más allá de cualquier diferencia y lograr una conexión profunda.

El soundtrack es un verdadero goce. Las imágenes de Wenders son perfectamente acompañadas por canciones de Velvet Underground, de los Rolling Stones, de The Animals, de Patti Smith, de Lou Reed y muchas otras.

En la escena final, la canción “Feeling Good”, interpretada por la extraordinaria Nina Simone, despierta una sensación de tal intimidad que nos hace sentir como si le dijéramos adiós a nuestro querido y entrañable amigo… Hirayama.

Días Perfectos es una poesía cinematográfica que para quien esté dispuesto a escucharla y a verla con detenimiento puede descubrir una recompensa para los sentidos y para el alma que permanecerá por mucho tiempo después de haberla visto.

Disponible en Netflix y en Prime Video.

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