HABLANDO DE DERECHOS

Segundo Diálogo Nacional por la Paz

Jacqueline L'Hoist Tapia<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Jacqueline L'Hoist Tapia*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

El pasado fin de semana se llevó a cabo el Segundo Diálogo Nacional por la Paz en el ITESO, la universidad jesuita de Guadalajara.

El evento reunió a más de mil personas procedentes de todo el país y de distintos ámbitos de la sociedad mexicana, y representa el mayor esfuerzo civil por lograr la paz en un país como México que no está en guerra, pero sufre unos niveles de violencia abrumadores.

El detonador fue el cruel asesinato en 2022 de los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín César Mora, que intentaron ayudar a Pedro Palma en su templo de Cerocahui, en la Sierra Tarahumara de Chihuahua.

Este gran movimiento es encabezado por la Iglesia católica romana de México y se conformó inicialmente por la Compañía de Jesús, a los que se unieron la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Conferencia de Superiores Mayores de México, que agrupa a las cientos de órdenes religiosas, y la Dimensión Episcopal de los Laicos y Laicas. Se define así: “Somos un movimiento plural que articula personas, comunidades e instituciones comprometidas en la construcción de la paz para mejorar la seguridad, la justicia y el tejido social”.

En 2023 se dio la primera etapa con conversatorios por la paz y foros de justicia y seguridad, y se redactó la Agenda Nacional por la Paz, firmada por más de mil 600 instituciones y más de 20 mil personas. Ese año se hizo el primer diálogo en la Ibero de Puebla.

En 2024 se dio la segunda etapa con acciones más locales, conversatorios y los foros de justicia y seguridad; un momento estelar fue la firma de los compromisos por Claudia Sheinbaum (con reservas), Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez, que eran las personas candidatas a la Presidencia de la República. La acción se replicó en nueve estados y 199 municipios.

En 2025 fue la tercera etapa, en la que se elaboraron guías y se constituyó la iniciativa de Empresas por la Paz.

El diálogo se dio en un marco muy profesional, con una gran organización para programar conferencias magistrales de Mauricio Merino, Elías López, superior jesuita, y de Ramón Castro, presidente de los obispos.

También hubo foros, como “Los desafíos de la nación mexicana”, con participantes como José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y de experiencias internacionales sobre paz con los embajadores de Irlanda, Ruairí de Búrca, sobre su propio país, y del de Noruega, Dag Nylander, sobre la mediación en Colombia.

La Iglesia católica fue incluyente al invitar a otros grupos religiosos. El primer día la ceremonia fue de religiosidad indígena, con participantes de Chiapas; el segundo a cargo del hinduismo, budismo e islam; y el tercero, por mujeres de iglesias cristianas, pastoras y monjas, que conmovieron y pusieron en sintonía a la audiencia.

Pero lo más impactante y doloroso fue la participación de los colectivos de madres buscadoras, que no dejan de buscar y denunciar, aunque les cueste la vida y supieron con sus testimonios y el momento musical del sábado en la noche, lograr una profunda solidaridad con quienes sufren la más cruel de las violencias.

El diálogo tiene un lema: “Somos paz, seremos más”. Se busca la paz, no la venganza, se pide por policías que han muerto defendiendo al pueblo, por las personas victimarias que son culpables, sí, pero son producto de una sociedad y un Estado que no han creado las condiciones de justicia y desarrollo.

Hay un Manifiesto por la Paz al cual se puede sumar individual o colectivamente, que tiene frases como “Habrá paz cuando seamos capaces de conmovernos y movernos ante el dolor ajeno”.

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Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón