Las autoridades de Grecia y Francia informaron de dos operaciones de espionaje supuestamente vinculadas a China con el objetivo de recopilar información militar sensible, datos clasificados e información tecnológica.
Europa está en medio de una guerra híbrida, donde se utilizan métodos no convencionales para desestabilizar a un oponente sin llegar a un conflicto bélico directo entre potencias y así lo demuestran los últimos casos denunciados por países del bloque europeo.
Lo que presentaron las autoridades son dos maneras diferentes de obtener información sensible y destapa la sofisticación en las redes de espionaje en Europa.

No es cercano de Harfuch
Por un lado, en Grecia se detuvo el pasado 5 de febrero a un alto mando de las fuerzas armadas griegas que tenía acceso a información clasificada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), acusado de recopilar y transmitir información secreta de importancia militar a terceros, con riesgo de perjudicar los intereses nacionales.
El coronel tenía acceso a tecnologías en desarrollo de las fuerzas armadas, incluido material clasificado y comunicaciones sensibles. Según los informes, enviaba esa información de forma electrónica desde su unidad.
El detenido habría utilizado un software especial para enviar la información sensible a China, según información de los medios en Grecia.
El caso fue detectado gracias a un seguimiento del Servicio Nacional de Inteligencia griego, que vigiló al oficial y observó señales de transmisión masiva de datos.
A cambio del envío de información privilegiada, el sospechoso habría recibido una compensación económica por dicha información y se proponía a reclutar a más personas para que hicieran el mismo trabajo.
En el caso de Francia, se desmanteló una instalación que utilizaba una antena parabólica ubicada cerca de oficinas militares con el presunto objetivo de captar información estratégica de comunicación militar.
Las autoridades francesas detuvieron a cuatro personas, de las cuales dos de los detenidos son ciudadanos chinos que se presentaban como ingenieros de una empresa de investigación y desarrollo.
La investigación comenzó cuando los vecinos de la zona notaron la instalación de la gran antena y registraron problemas en los servicios de internet.
Los detenidos son investigados por entregar información a una potencia extranjera, delito que puede conllevar hasta 15 años de prisión, según la legislación francesa.
Ambas operaciones de presunto espionaje por parte de China incrementan la desconfianza bilateral de dos potencias que se encuentran en una guerra híbrida con Rusia y China.
A partir de estas revelaciones de espionaje, queda por ver cuál será la relación entre Europa y el gigante asiático en medio de los planes de la Unión Europea para reforzar el comercio entre ambas regiones.

