SERÉ BREVE

La renuncia del senador

Emilio Vizarretea. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Emilio Vizarretea. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

La renuncia “personal” del senador Adán Augusto López a la titularidad de la Junta de Coordinación Política, que dirige al partido en el poder en la Cámara alta, conlleva diversas y posibles implicaciones y escenarios políticos.

La renuncia es considerada, por algunos actores políticos, medios de comunicación y redes sociales, como consecuencia de la presión del Gobierno de EU, al Gobierno de México. Con lo que estaríamos ante una intervención del Gobierno estadounidense, en su combate a los cárteles narcoterroristas y a los vínculos con algunos narcopolíticos, mencionados en supuestas listas. Ya ha ocurrido con algunos otros personajes a los que se les ha retirado la visa.

Es una discrepancia entre la Presidenta Sheinbaum y el senador Adán Augusto, esta ruptura política, implicaría el vencimiento de acuerdos de campaña y la inconformidad por algunos asuntos de interés para la Presidenta, o un tratamiento inadecuado, e incluso descortesías políticas, como las formas para impulsar a la senadora Andrea Chávez en la postulación a la gubernatura de Chihuahua.

Expone diferencias entre la Presidenta Sheinbaum y el expresidente López Obrador. Esto marcaría un distanciamiento grave, dada la cercanía del senador con el expresidente y su familia; se prevén presiones y costos mayores, con posibles cambios en el gabinete o en el partido Morena.

El senador, con la renuncia, reinventa tareas de partido ante la elección de 2027, evitando fracturas internas y fortalecer su movimiento político. También opta por no alejarse de su país, ante la negativa de una posible embajada. Es una salida lateral que le favorece, no pierde fuero y mantiene presencia de menor perfil, aunque cerca de la región sur-sureste, fundamental para los votos de su partido.

Finalmente, el senador podría haberse cansado de tantos señalamientos públicos sobre supuestos vínculos con la delincuencia organizada, la corrupción e impunidad que le han atribuido, y decidió simplemente cambiar de aires. Su fuerza política se lo permite, alejándose de reflectores y golpeteo innecesarios. La Presidenta gana.

Desde luego, la renuncia del senador expone conflictos con la Jefa del Ejecutivo y con los seguidores de uno y otra. Hay aceptación y gestión de daños, previsión de crisis, ambos han acompasado sus discursos posteriores a la renuncia; aparentemente no pasa nada; la mandataria ha negado que haya carpetas de investigación en su contra, lo que no significa que no haya denuncias o investigaciones en EU.

La cercanía del senador con López Obrador podría exponer debilidad en la cohesión del grupo en el poder, la debilidad del grano de mazorca, que genera una reorganización interna en favor de la Presidenta o ganar tiempo por la presión estadounidense.

Desde luego, Sheinbaum Pardo podría recibir respuestas fuertes por la renuncia del senador y su grupo, algún descobijo del expresidente López Obrador, o bien, mayores demandas y presiones de EU. Los desacuerdos en la cúpula del poder tienen consecuencias de inestabilidad gubernamental, impactos adversos al interior de la clase política y desconfianza en la sociedad. Veremos si la renuncia es suficiente o vendrán tormentas mayores.