LA MALETA DEL CINE

Lazos que nos unen

Javier Solórzano Casarín │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Casarín │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

La familia para bien o para mal es todo. Nos puede fortalecer o desarticular por completo. Es el origen y en muchos casos el destino.

Dos películas, actualmente en cartelera nacional, exploran estas cuestiones de maneras muy distintas.

Hamnet (2025) de la galardonada directora Chloé Zhao, y basada en la novela de Maggie O’Farrell, cuenta la historia principalmente ficticia de William Shakespeare (Paul Mescal) y su matrimonio con Agnes (Jessie Buckley), una mujer cuyas malas lenguas decían que era hija de una bruja y que parecía tener un lazo inquebrantable con la naturaleza. Shakespeare, que en ese momento no le había llegado la fama que cambió su vida, está perdidamente enamorado de Agnes. Y aunque al principio no sabe cómo cortejarla, el amor entre ambos estalla con una fuerza descomunal.

Agnes le da luz a dos niñas y a un niño al cual llaman Hamnet. Los tres se convierten en el centro de su universo. William los ama incondicionalmente, pero su llamado interno por escribir lo tiene atrapado dentro de una inquietud y frustración perpetua. William viaja a Londres con el apoyo de Agnes y la leyenda comienza gradualmente. Pero cuando la tragedia los golpea de una manera inimaginable, su idilio comienza a desintegrarse. La cinta es una manifestación desgarradora del amor maternal y paternal. Buckley y Mescal nos regalan dos de las mejores actuaciones en la época reciente. Ambos cautivan por completo.

Valor Sentimental (2025), de Joachim Trier, uno de los grandes directores nórdicos de la actualidad, es una reflexión espontánea, penetrante y versátil sobre la relación fragmentada entre un padre ausente y sus dos hijas en la ciudad de Oslo, Noruega. El conflicto medular se explora en la experiencia tanto real como en la confeccionada por la lente de la cámara de cine. Gustav Borg (Stellan Skarsgård) es un legendario cineasta que decidió entregarle su vida a su vocación. Cuando se separó de su esposa, se fue de casa y fue sólo un recuerdo lejano en las memorias de sus hijas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas). Cuando su madre fallece, Gustav regresa a la casa familiar – la cual juega uno de los personajes centrales – aparentemente con el objetivo de venderla, pero sus intenciones son otras. Ha escrito un guion para su nueva película y desea que Nora sea la protagonista. Esta invitación detona una serie de circunstancias que rompen de tajo la aparente normalidad que habían hilado con el tiempo en el silencio y en la distancia. Nos pregunta la película de Trier, “¿el amor existe simplemente por existir o es algo que se tiene que alimentar y cuidar día a día?”. Entre muchas otras interrogantes sobre la familia, Valor Sentimental es una apuesta fílmica que se tiene que apreciar desde muchas perspectivas. Las actuaciones de Skarsgård, Reinsve, Lilleaas y Elle Fanning (quien interpreta a una actriz de cine que atrapa la atención de Borg) son labores de amor al arte de la interpretación. Todos sublimes.

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