QUEBRADERO

Las canicas de Trump

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Van apareciendo indicios de que el futuro de Donald Trump podría ser incierto. No solamente tiene que ver con que su popularidad anda en un bajo 42%, dato que es importante si se compara con sus antecesores en su primer año de un segundo periodo.

La disminución de la popularidad es importante, porque en el ánimo ciudadano está siendo una manifestación de lo que piensan de su presidente, a partir de la vida cotidiana. No hay día en que no haya un escándalo interno o que vaya más allá del país.

El tema Epstein aparece por todas partes. Por más que trate de evitarlo o negarlo, o que trate de distraer con otros asuntos a la atención pública, lo va a acompañar toda su vida, y sobre todo mientras sea presidente.

Trump ya está enfrentando un reto mayúsculo en materia electoral. En recientes procesos, su partido ha sido derrotado, incluso en algunas ciudades en donde había triunfado de manera contundente en 2024.

A esto se suma que algunas decisiones de los muy presionados jueces, y en votaciones en el Congreso sobre temas que les son de primera importancia, con todo y su mayoría se le han revertido. Lo último fue la decisión de suspender los aranceles contra Canadá.

Sin embargo, más allá de los muchos elementos que se han cruzado en términos políticos, quizá lo que ha sacudido más bruscamente a la opinión pública estadounidense fueron las acciones del ICE en Minneapolis. La muerte a manos de las autoridades de dos ciudadanos vino a romper el estado de gracia que de alguna manera existía en torno a Trump; para decirlo, de manera doméstica, Trump ya no tiene todas las canicas en la bolsa.

EU se vio ante su propio espejo. No había manera de evadir lo que estaba pasando, ICE se está llevando a mucha gente con lujo de violencia sólo por parecer migrantes, y por lo que se ve sean migrantes o no, a la vista de todo el país.

La estrategia no ha cambiado ni cambiará. Lo que ha tenido que hacer es frenar las persecuciones del ICE en algunas ciudades bajo el falso argumento de que ya se cumplió con el objetivo. Minneapolis se convirtió en un dique para la política represiva en contra de los migrantes. Sus ciudadanos se organizaron y lograron construir un frente que por mucho alcanzó a todo el país, con un impacto internacional.

Lo que pasó en los Grammys, en el Super Bowl, y lo que seguramente sucederá el domingo en los Oscar, son prueba del efecto expansivo de una sociedad que empieza a despertar después del letargo en que Trump, a través de su narrativa, los sometió. Las voces de personajes públicos han permeado de manera significativa en la opinión pública estadounidense.

Muchos migrantes están esperando el fin del mandato de Trump, al que le faltan tres años, para que cambie la política migratoria y puedan de nuevo cruzar la línea. Todo por ahora resulta un enigma. Porque bajo los actuales escenarios en EU pueden pasar muchas cosas que, eventualmente, puedan cambiar dramáticamente la situación interna del país.

A los migrantes los mueve el hambre y dejar sus países de origen ante los conflictos políticos, la represión y la persecución.

Trump olvidó la generosidad histórica de su país ante aquellos que llegaban a lo que en otro tiempo fue el “sueño americano”. Lo que ha hecho el presidente es instrumentar una política autoritaria que ha venido a romper con lo que durante mucho tiempo causó la admiración y respeto del mundo entero hacia EU.

Todo, absolutamente todo, tiene que ver con nosotros. México está expuesto a las presiones y ocurrencias de Trump. Podríamos ser inevitablemente parte de sus estrategias de distracción y de la búsqueda de votos.

Como fuere, el presidente está empezando a perder las canicas que trae en su bolsa.

RESQUICIOS.

La hipótesis de la confusión en la desaparición de los mineros en Concordia choca con la extorsión. La empresa canadiense ha negado que haya negociado. Quizá ésta puede ser una de las razones de la confusión, la cual no se alcanza a comprobar.

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