MARCAJE PERSONAL

La Reforma Electoral y la tentación del sometimiento

Julián Andrade<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Julián Andrade*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Van y vienen borradores sobre la reforma electoral. Son esbozos de lo que se está planteando ante la imposibilidad de lograr un acuerdo con el Partido Verde y el PT que acabaría por debilitarlos y hasta extinguirlos.

La enseñanza de estos días, para dirigencias tan pragmáticas como las de Manuel Velasco y Alberto Anaya, es que están experimentando lo que les puede ocurrir en el futuro cercano.

Si necesitándolos, como ahora los necesitan, desde Morena les exigen un sometimiento agraviante, no tienen que hacer mucha prospectiva para elaborar los escenarios sobre cómo les va a ir si aceptaran quedarse sin plurinominales y con una reducción del financiamiento público.

Verde y PT han medido su fuerza en elecciones locales, y están lejos de ser testimoniales, ya que han tenido desempeños favorables que no siempre van de la mano del partido mayoritario.

Quizá por ello, la desaparición de los diputados de representación proporcional no ocurrirá, aunque se están buscando otros ángulos que tienen el mismo objetivo: reducir la pluralidad y complicar, en toda la medida de lo posible, las alternancias.

Las listas abiertas, por ejemplo, suenan bien, pero tenemos la experiencia de la elección judicial, donde, por medio de acordeones, orientaron de modo ilegal el voto ciudadano.

Sería terrible caer en la trampa de comprar el argumento de que a los pluris nadie los elige, cuando esto no es así. Meterse en la forma en cómo cada partido elabora sus listados, tampoco es muy democrático y, por el contrario, impide la conformación de bancadas con los perfiles adecuados.

Suprimir los senadores plurinominales, como se propuso a lo largo de las negociaciones hasta ahora fallidas, le puede restar vitalidad a la Cámara alta, y establecer una suerte de bipartidismo, lo que a todas luces no reflejaría la pluralidad que hay en el país y, si aunado a ello se establece que desde ahí se designará a los consejeros del INE, y ya no con el procedimiento hasta ahora utilizado, no hay que ser experto para concluir que eso capturará, de modo todavía más evidente, a la autoridad electoral.

Reducir los financiamientos de partidos y de las autoridades electorales no sólo no es adecuado, es de alto riesgo.

La oposición, la verdadera, también debe mantenerse en guardia, porque los daños para ellos pueden ser similares. PRI, PAN y MC tienen una enorme responsabilidad para sostener el sistema democrático que se construyó con tantos esfuerzos, incluidos los del PRD, donde militaban muchos de los que ahora hacen trabajo desde el morenismo.

Si bien la pelota está en la cancha del Verde y el PT, no hay que olvidar que también se requiere de firmeza de los demás grupos parlamentarios para poder pasar la página, preservando las condiciones democráticas.

Después de todo, diputados y senadores que provienen de las fuerzas opositoras sí tienen un mandato de preservar los avances y de no permitir retrocesos.

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