PESOS Y CONTRAPESOS

La riqueza de las naciones (2/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Ayer, 9 de marzo, se cumplieron 250 años de la publicación de Una investigación acerca de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, de Adam Smith, cuyo título, dados los tres temas que menciona (la naturaleza de la riqueza, sus causas, y la riqueza de las naciones), da para escribir un ensayo.

En el anterior Pesos y Contrapesos vimos que, según Smith (y el sentido común), la riqueza consiste, no en el dinero (ilusión crisohedónica), sino en los bienes y servicios que satisfacen necesidades, la mayoría de los cuales hay que producir, producción que es la causa de la riqueza, que a su vez tiene varias causas.

Éstas son, para Smith, las seis causas de la riqueza, de la producción de satisfactores: (i) el trabajo productivo, siendo tal el que produce bienes y servicios por los que alguien está dispuesto a pagar un precio); (ii) la división del trabajo (A produce nada más vino y B produce nada más pan), gracias a la cual aumenta la productividad de los trabajadores (al paso del tiempo, dado que A produce solamente vino, será capaz de producir más en menos tiempo, y ya que B produce únicamente pan, será capaz de producir más en menos tiempo), incrementándose la producción de riqueza (habrá más vino y más pan); (iii) la extensión del mercado, que es la relación de intercambio entre compradores y vendedores (entre más demandantes estén dispuestos a comprar, expansión del mercado por el lado de la demanda, más oferentes estarán dispuestos a producir, expansión del mercado por el lado de la oferta, incrementándose la cantidad de riqueza, sin olvidar que lo que verdaderamente importa es el aumento de la riqueza per cápita); (iv) la proporción entre el trabajo productivo y el improductivo (para Smith, en términos generales, son trabajos productivos aquellos que producen bienes, por ejemplo, cocinar comida, e improductivos aquellos que producen servicios, por ejemplo, servir la comida, distinción que, si aceptamos que es trabajo productivo aquel por cuyo producto, sea un bien o un servicio, alguien está dispuesto a pagar un precio, es falaz); (v) la acumulación de capital (siendo capital todo lo que se necesita para producir bienes y servicios, desde recursos naturales, pasando por la maquinaria y el equipo necesarios para transformar los recursos naturales en satisfactores, hasta llegar a los conocimientos y habilidades necesarios para poder operar la maquinaria y el equipo, debiendo señalar que lo que importa, para incrementar la riqueza, para aumentar la producción de satisfactores, no es la acumulación de capital en unas pocas manos, sino su mejora, multiplicación y difusión entre muchos); (vi) el sistema de la libertad natural (basado en la libertad individual para, por el lado de los empresarios, producir, ofrecer y vender, y, por el lado de los consumidores, demandar, comprar y consumir, y en la propiedad privada, por el lado de los empresarios, de los medios de producción necesarios para poder producir, ofrecer y vender, y, por el lado de los consumidores, del ingreso necesario para poder demandar, comprar y consumir).

Éstas son, para Smith (y el sentido común), las causas de la riqueza. Mañana centraré la atención, por considerarla la más importante, en el sistema de la libertad natural.

Continuará.

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