Algunos buscan presentar los cambios de mandos como debilidades de la estrategia de seguridad. La realidad es distinta. Un caso, el nombramiento del general Óscar Rentería Schazarino, como responsable interno de la VII Zona Militar, después de haber renunciado a su posición como secretario de Seguridad Pública en Sinaloa.
Hombre de cabalidad profesional, como lo es también el general de brigada Saúl Luna Jaimes —quien este mismo martes tomó posesión como Coordinador Territorial de la Primera coordinación territorial de la Guardia Nacional, en una ceremonia encabezada por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada—, Rentería Schazarino enfrentó un periodo complejo en Sinaloa; particularmente en Culiacán. Ahora estará a cargo de una zona justificadamente orgullosa de una capital habitualmente asociada tanto con el conservadurismo como con la seguridad.
Lo acompañó en la ceremonia de toma de protesta, del cargo y de bandera, el gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena. Y tendrá bastante trabajo. Debe hacerse notar la creciente inquietud por el deterioro de percepción de seguridad en Mérida, una de las ciudades mejor percibidas en todo el país. Imposible disociar la misma, en un entorno tradicionalmente estable, del aumento de la migración, cierto descuido urbano, los cierres más tempraneros de los comercios, los cuchicheos del sector privado y los comentarios de la clase política local de oposición e interna, después de más de un año de gobierno del morenista.
La percepción medida por el Inegi, sin embargo, mantiene a la entidad y a su capital sólidamente.
Apostar a la estrategia exitosa debe ser la fórmula. Bajo la conducción de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el modelo ha cobrado forma en una lógica a favor de la eficacia operativa con legitimidad y la incorporación de la disciplina castrense como activo institucional al servicio del orden público.
La integración de la Guardia Nacional a las reuniones matutinas del Gabinete de Seguridad de la CDMX, lideradas por Brugada, es instrumento de sincronización estratégica. Se cruzan inteligencia, despliegue territorial y toma de decisiones.
Luna Jaimes representa, por su lado, un nombramiento para la consolidación de un mando insertado en dinámicas civiles de gestión del riesgo.
El general Marco Antonio Álvarez Reyes, comandante de la Primera Región Militar; el comandante Rus Peñaloza Meneses, a cargo de la Guardia Nacional en la CDMX; el general Roger Rodríguez Arosamena, comandante de la Primera Zona Militar; el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, y la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez, acompañaron a Luna en alineación institucional de esta red de compromiso compartido.
A 86 días del Mundial de Futbol, la transición robustece la capacidad de contención en la CDMX, como diría Michel Foucault, “para ejercer control y administrar la vida social mediante anticipación, ordenamiento y prevención”.