Hay capturas que tienen una alta trascendencia y que pegan a las redes criminales en el continente. Es el caso de la detención, en la Ciudad de México, de Ángel Esteban Aguilar Morales, Lobo Menor, quien se encuentra implicado en el asesinato, en 2023, de Fernando Villavicencio, un acucioso periodista que reveló las tramas de complicidad y corrupción del entorno del exmandatario Rafael Correa, y que fue ultimado a balazos cuando era candidato a la presidencia de Ecuador.
Es más, una parte del vuelco electoral en favor de Daniel Noboa, en aquel año, se explica por ese asesinato de alto impacto, que, aparejado a la indignación que causó, puso el foco en los riesgos de una victoria de Luisa González, la aspirante cercana a Correa.
A Lobo Menor lo localizaron elementos de la Marina Armada y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en la colonia Polanco.
La Policía Nacional colombiana lo había detectado en Medellín e Itagüí y desde ese momento se estableció un seguimiento dentro de la Operación Jericó.
Lobo Menor es mando de Los Lobos, una de las organizaciones criminales más poderosas en territorio ecuatoriano y se le asocia con Néstor Vera, Iván Mordisco, un activo de las FARC-EP que renegaron del proceso de paz en Colombia.
También tiene vínculos con el CJNG, lo que abre toda una serie de interrogantes.
El contexto es importante, porque revela que se está actuando en redes que tienen implicaciones en diversos países, en este caso Colombia y Ecuador, pero que se extienden hasta México.
Porque es justamente la disolución de las FARC, pero la persistencia de algunos de sus grupos, lo que está generado altos niveles de violencia en la frontera de Colombia y Ecuador, además de que se han detectado acuerdos con los cárteles de las drogas mexicanos y en particular, el de Sinaloa y el CJNG.
Hasta el momento no se tiene claridad de qué hacía Lobo Menor en México, si era un intento por evadir a las autoridades o había llegado para establecer algún negocio.
Lobo Menor fue enviado de inmediato a Colombia, algo que celebró el presidente Gustavo Petro. Es más, lo calificó como “uno de los asesinos más grandes del mundo”.
Inclusive, el propio Correa celebró la captura, aunque aprovechó para arremeter contra Noboa y recordar que la embajada de México en Ecuador fue asaltada, en un incidente que significó la ruptura de las relaciones diplomáticas.
Será interesante lo que vendrá próximamente, ya que las autoridades están en posibilidad de obtener información de calidad, sobre el asesinato de Villavicencio, y, sobre todo, de los grupos que pueden estar involucrados, más allá de los bandidos responsables del ataque.
Después de todo, el asesinato de Villavicencio fue un espejo, un adelanto de los peores augurios y una muestra, fría y despiadada, de la irrupción del crimen en la política, con todo lo que ello implicó e implica para la región.