LAS CLAVES

Novedades vs. relectura

Carlos Olivares Baró. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Leer novedades editoriales es un trabajo que realizo en mi función de reseñista de libros. Recuerdo el consejo que me dio el escritor cubano Antón Arrufat (1935–2023) en mis años juveniles: “Reseñar una novela, no es contarla; debes dar al lector elementos técnicos y formales de la misma y así invitarlo a la lectura”. Llevo muchos años en esa faena: sigo aprendiendo. Me encantan los comentarios críticos de literatura de José de la Colina. En la compresión y comentario de la poesía, Alberto Manguel, Agustí Bartra, Gabriel Zaid y Mariano Peyrou han sido mis maestros; he leído con suma atención Arte y Poesía, de Martin Heidegger, y El arco y la lira, de Octavio Paz. María Zambrano me conduce a grandes certezas interpretativas. Ricardo Piglia me ha develado sutiles entresijos de la creación literaria.

Es una pena, descuido la relectura: “He tratado más de releer que de leer: creo que es más importante. Cada relectura renueva el texto, lo cual es fundamental en un universo donde todo está escrito”: Jorge Luis Borges. Las novedades literarias se interponen. Recibo con grata sorpresa los volúmenes de Hachette Livre México, sello que dirige María Fernanda Álvarez: confieso que vale la pena postergar la relectura y adentrarse en las propuestas de esta editorial de seductora presencia en las mesas de novedades de las librerías.

Me dispongo a glosar dos novelas recientes: Cada mar desierto (Hachette Livre, 2025), de Iliana Pichardo Urrutia; y Los seguidores (Hachette Livre, 2025), de Alma Mancilla. /// “Vine al desierto a escribir sobre mi hermano. Eso no lo sabía, pero está claro. Vine a escribir sobre su ausencia y los huecos que dejó en nosotros”: confiesa la voz narrativa de Cada mar desierto: retumbo que se adentra en los enigmas de la memoria y en sigilosos actos pretéritos (“El futuro es el tiempo de enfrente”) para delinear un mapa afectivo que dialoga con las oscilaciones de la existencia.

Espacio: desierto entre México y Texas. Pendular recorrido por la historia familiar desde un retoño de palabras que cuentan aquello que mordió el silencio: oleada de recuerdos propios y ajenos que desafían límites y mares desolados. La escritura como un escalpelo que zanja el dolor y también una aguja que pespuntea los quebrantos. Pichardo Urrutia entreteje cavilaciones sobre la maternidad, la migración y el duelo desde las posibilidades de la fragmentación textual en vital intensidad. “Lo que permanece es esa imagen suya, pulpo arrugado, en los brazos de su madre”. Una de las más hermosas, nostálgicas y rituales novelas publicadas en México en 2025.

Los seguidores: desde un rito alegórico se describen momentos pavorosos. El reverendo Jim Jones conminó a la muerte a más de novecientos miembros de la iglesia Peoples Temple: “un vaho que el referendo no sabía si provenía / de fuera o de dentro, de la selva o de su cuerpo”. Mancilla retoma el suceso real y devela evidencias simbólicas que desafían a las verdades históricas en un lienzo en que lo espectral dialoga con el espanto en un vínculo donde la redención colinda con la tragedia. Exploración en las sombrías complejidades del ser humano desde un quebrado modelo narrativo donde los personajes transitan por imprecisos espacios de asombrosa pulsación. Novela que enriquece el panorama de la narrativa contemporánea mexicana.

CADA MAR DESIERTO ı Foto: Especial

CADA MAR DESIERTO

AUTORA: Iliana

Pichardo Urrutia

GÉNERO: Novela

EDITORIAL: Hachette Livre,

2025

Temas: