QUEBRADERO

Todo en paquete

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

La Presidenta quiere todo en un solo paquete. Quiere el Plan B, la nueva elección del Poder Judicial y el referéndum el mismo día de las elecciones.

La tarea para el INE es brutal. No sólo porque quieren bajarle el presupuesto, sino por lo que significa en un solo día organizar tres procesos de enorme complejidad.

La inversión y la movilización que requieren los procesos son complejas. Juntar todo el mismo día seguramente confundirá a los ciudadanos, los cuales tendrían que estar en la casilla una buena cantidad de tiempo. En la elección del Poder Judicial se llegaron a dar casos en que la gente tardaba hasta 20 minutos en sufragar, y eso que les habían dado en un buen número de casos el famoso acordeón.

Lo delicado del asunto radica en que ya tuvimos una elección del Poder Judicial, la cual fue cuestionable en fondo y forma. La manipulación que se dio, particularmente en la elección de los integrantes de la Corte, dejó en entredicho el proceso, porque claramente se le dijo a la gente en un buen número de casos por quién tenía que votar.

Recordemos, además, que únicamente sufragaron 13 millones de personas de un total de cerca de 100 del padrón electoral. Además de los 13 millones, 4 fueron nulos por decisión de los votantes.

Se presume que en esta ocasión habría una mayor participación, porque todo se conjuntaría el mismo día, pero en el fondo muy probablemente el ciudadano encuentre confuso el proceso.

Las elecciones en general deben ser fáciles para los votantes. Una cosa es lo que piensan los políticos de las elecciones y otra muy distinta lo que piensan los ciudadanos. A veces se ven como un mal necesario, porque en muchos casos hay una distancia real entre el votante y el político.

Lo que es un hecho, es que mientras no haya una evaluación puntual sobre la forma en que se llevaron a efecto las votaciones por el Poder Judicial se van a repetir los mismos errores, lo cual afecta directamente el desarrollo judicial del país. En muchos casos hay evidencias de la impericia de los elegidos, la Corte es una prueba de ello. Es totalmente desigual el perfil de sus integrantes y la curva de aprendizaje cada vez nos va saliendo más cara.

En la revocación de mandato se corren riesgos, porque, como decíamos ayer, no necesariamente la popularidad de la Presidenta significa que se acuda a votar. El ciudadano va a tener una gran cantidad de boletas enfrente. En algunos casos se vota por gobernador, Congreso local, municipios y regidores. A esto ahora hay que agregarle la elección judicial y la revocación de mandato.

Juntar todo el mismo día puede desalentar la participación ciudadana. Todo se va a ver engorroso y no necesariamente se tiene la paciencia para pasársela un buen rato en la casilla. A esto sumemos que en el caso del Poder Judicial van a ser de nuevo muchas las opciones, y seguramente tratarán de resolver todo a través de los multicitados acordeones.

Lo que acabó sucediendo es que se hace una elección nacional para que queden seleccionados como candidatos aquellos que son empáticos o cercanos al gobierno y al partido oficial; esto fue lo que pasó la vez pasada.

El Plan B sigue siendo un enigma. Todo indica que se intentará aprobar hasta después de Semana Santa. No han podido convencer al PT lo que llevará a más presiones y no vaya a ser que también surjan acusaciones judiciales o algo parecido para apretarlos.

No tiene sentido juntar todos los procesos el mismo día. Hay que darle a cada uno de ellos su espacio. No somos de la idea de que sea a través del voto la forma para elegir al Poder Judicial, pero ya que estamos en ello hagámoslo bien, lo mismo que para el referendo.

Pasarán 15 días para tratar de convencer a los partidos pequeños que son quienes terminarán decidiendo.

RESQUICIOS.

Una cosa es la defensa de la soberanía cubana y otra militar con el gobierno como si no fuera responsable de su situación interna. Toda ayuda a la isla pasa por el gobierno que es parte del problema.

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