PESOS Y CONTRAPESOS

Capitalismo de compadres (1/2)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

La Presidenta Sheinbaum reconoció que la economía debe crecer más, crecimiento que se mide por la producción, que depende de las inversiones directas, que dependen de la confianza de los empresarios, que depende, de manera importante, del Estado de derecho, mismo que en México, desde que llegó la 4T al poder, se ha venido enchuecando, dando como resultado un Estado de chueco que ocasiona inseguridad jurídica, que desincentiva las inversiones directas, de las que depende el crecimiento de la economía.

Para lograr mayor crecimiento se requiere enderezar el Estado de chueco para convertirlo en Estado de derecho, lo cual implica un giro de 180 grados, es decir, abandonar el proyecto de concentración de poder en manos del Ejecutivo federal: mayoría en el Poder Legislativo y subordinación del Poder Judicial, lo cual ha resultado en la politización de la elaboración de las leyes y de su aplicación.

Lo que necesitamos es economía de mercado en el sentido institucional del término, siendo tales las economías en las cuales los derechos de los empresarios, a la libertad individual para producir, ofrecer y vender, y a la propiedad privada sobre los medios de producción necesarios para poder hacerlo, están plenamente reconocidos, puntualmente definidos y jurídicamente garantizados, algo que en México, de entrada por el capítulo económico de la Constitución, básicamente artículos 25 al 28, que se introdujo en la misma el 3 de febrero de 1983, deja mucho que desear.

Para tener una economía de mercado, en el sentido institucional del término, no basta con el giro de 180 grados, que nos regresaría al punto en el que nos encontrábamos en el 2018, antes del inicio de la 4T, algo que, al menos a corto y mediano plazo, no va a suceder. Además, haría falta eliminar de la Constitución el capítulo económico, por el cual los derechos de los empresarios a la libertad individual para producir, ofrecer y vender, y a la propiedad privada de los medios de producción necesarios para poder hacerlo, no están, ni plenamente reconocidos, ni puntualmente definidos, ni jurídicamente garantizados, algo propio del Estado de chueco, antítesis del Estado de derecho (véase: https://www.razon.com.mx/opinion/2026/02/05/economia-y-constitucion-12/).

Sin Estado de derecho no están dadas las condiciones para incentivar, correctamente, las inversiones directas, Estado de derecho que en México ha venido degenerando en Estado de chueco, como lo vimos en el anterior Pesos y Contrapesos. Cito: “Según el Proyecto de Justicia Mundial, en materia de Estado de derecho, en 2018, antes del inicio de la 4T, la calificación de México fue 4.6/10 y su lugar el 113 entre 92 países (91 países, el 80.53%, estuvieron mejor). En 2025, al inicio del segundo piso de la 4T, la calificación fue 4.0/10 y su lugar el 121 entre 143 naciones (120 naciones, el 83.92%, estuvieron mejor). Deterioro el Estado de derecho”.

¿Cuál ha sido, con el fin de atraer inversiones directas del sector privado, la alternativa al Estado de derecho? El capitalismo de compadres, opción al capitalismo sin adjetivos, que es economía de mercado en el sentido institucional del término: libertad individual y propiedad privada, con su consecuencia inevitable, la responsabilidad personal, tanto por las ganancias como por las pérdidas.

Continuará.

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