Tras hacer pública su aspiración para buscar la gubernatura de Chihuahua, el activista social Julián LeBarón denunció que ha recibido nuevas amenazas contra él y su familia.
Asegura que los mensajes son intimidatorios, en donde le dicen que si no se baja de la contienda enfrentará consecuencias graves.
A través de redes sociales, informó que ya presentó una denuncia formal, acompañada de evidencia. Y dice que, a pesar de las amenazas, no se bajará de la contienda y afirmó: “No me voy a rajar”.

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Esta semana platicamos con el candidato independiente, Julián LeBarón.

Bibiana Belsasso (BB): Has sido un defensor de la seguridad en el país, particularmente en Chihuahua, y ahora buscas ser candidato independiente a la gubernatura. ¿Por qué?
Julián LeBarón (JL): Mira, yo creo en la democracia, pero lo que veo es que en México no se practica. Nos han reducido a opinar cada seis años y, fuera de eso, el ciudadano no tiene acceso real al poder. En Chihuahua, por ejemplo, menos de medio millón de votos han decidido quién gobierna, cuando hay más de tres millones de votantes. La mayoría no participa porque no confía. Yo quiero representar a esa mayoría que no está siendo escuchada.
BB: ¿Por qué hacerlo como candidato independiente?
JL: Porque los partidos han cerrado el acceso al ciudadano. El sistema está diseñado para que unos cuantos decidan por todos. Yo creo que el ciudadano tiene que recuperar ese poder. Hoy vivimos con casi 100 por ciento de impunidad en homicidios en Chihuahua, y más del 90 por ciento de quienes están en la cárcel no tienen sentencia. Eso demuestra que el sistema no funciona.
BB: Tú hablas desde una experiencia personal muy dura. En 2019, sicarios atacaron a tu familia, asesinando mujeres y niños en una emboscada brutal. Has dicho que, en aquel momento, solicitaste apoyo de la entonces gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, y de Chihuahua, Javier Corral, de quienes no recibiste apoyo alguno.
JL: Sí. Mi familia fue víctima de una emboscada terrible en Bavispe. Lo vivimos en carne propia. Pedimos ayuda a las autoridades y no llegó. Diez horas después fuimos nosotros los primeros en llegar. Era una escena dantesca. Esa experiencia te cambia. Te hace entender que el Estado no está cumpliendo su función más básica: proteger la vida.
BB: Y con esa realidad, decides buscar la gubernatura de Chihuahua.
JL: Sí, porque no podemos seguir esperando que alguien venga a resolvernos la vida. Pensar que va a llegar un gobernador a arreglar todo es comprar boleto para el mismo circo y cambiar de payasos. Pero también es cierto que el poder sirve como plataforma para mover conciencias, para despertar a la gente. Yo quiero usar esa plataforma.
BB: Has sido muy crítico del sistema económico y político del país.
JL: Porque los políticos ven la economía como un pastel que hay que repartir. Y ellos quieren ser los que lo reparten, pero la mayoría nunca ha trabajado en su vida. No entienden cómo se genera la riqueza. Yo soy agricultor, trabajo la tierra, sé lo que cuesta producir. Y lo que veo es que el poder se concentra cada vez más y no rinde cuentas.
BB: También has señalado que en México se distribuye el dinero, pero no el poder.
JL: Exacto. El Gobierno decide sobre casi todo: el petróleo, la electricidad, la educación, los recursos naturales, pero el ciudadano no tiene poder para exigir justicia ni seguridad. Nos han quitado hasta el derecho de decidir nuestro propio proyecto de vida.
BB: Tú conoces bien la frontera, conoces Estados Unidos y México. ¿Qué papel juega Chihuahua en esta relación?
JL: Chihuahua es clave. Somos un estado enorme, once veces el tamaño de Israel, con cuatro millones de habitantes y mil kilómetros de frontera con la economía más poderosa del mundo. Y, aun así, no nos beneficia. Desde el centro del país nos niegan el acceso al poder y a los recursos para mejorar nuestra condición.
BB: ¿Qué harías distinto si llegas al gobierno?
JL: Primero, he de reconocer que el poder no está en el gobernador, está en la gente. Hay que devolverle el poder al ciudadano. Tenemos que garantizar tres cosas básicas: que se respete la vida, la propiedad y la libertad. Si logramos eso, todo lo demás se construye solo.
BB: También has sido crítico de las grandes empresas del Estado.
JL: Claro. Pemex, por ejemplo, si fuera una empresa privada ya estaría quebrada. Es de las más endeudadas y corruptas del mundo. Y lo peor es que nos dicen que ese recurso es nuestro, pero lo único que nos toca es pagar más caro.
BB: Y mientras tanto, se crean millonarios alrededor del poder.
JL: Exacto. Ésa es la paradoja. El sistema beneficia a unos cuantos y castiga a la mayoría. Y, lo más grave, es que no hay consecuencias. Se equivocan, malgastan recursos, dejan deudas, y se van como si nada.
BB: ¿Qué pasa con la educación y el desarrollo en este contexto?
JL: Todo está conectado. Hemos permitido que la ignorancia y la incapacidad tomen decisiones. Se privilegia la lealtad sobre la capacidad. Así no puede funcionar un país.
BB: Hoy, en el escenario político de Chihuahua, hay varios aspirantes cuestionados. ¿Cómo te posicionas frente a eso?
JL: Lo que veo es que muchos de los que quieren gobernar no están libres de señalamientos de corrupción. Por eso creo que la ciudadanía necesita una opción distinta. No podemos seguir siempre en lo mismo.
BB: Chihuahua es un estado fuerte, con agricultura, ganadería, empresarios que sí trabajan. ¿Se puede construir con ellos?
JL: Sin duda. Los empresarios han sostenido al estado, no los políticos. Hay que trabajar con ellos, no controlarlos. El Gobierno debe crear condiciones, no querer dirigirlo todo.
BB: Entonces, tu aspiración es buscar la gubernatura de Chihuahua como candidato independiente.
JL: Sí. Quiero ser candidato independiente porque creo que es momento de que el ciudadano recupere el poder. No se trata de llegar a gobernar como siempre, sino de cambiar la relación entre el Gobierno y la gente. Que el Gobierno deje de ser un garrote y se convierta en un escudo que proteja a la sociedad.
BB: ¿Cuál es el mensaje final?
JL: Que no bajemos los brazos. Que entendamos que el cambio no va a venir de arriba, va a venir de nosotros. Y que Chihuahua puede ser ejemplo de que sí se puede hacer política de otra manera.

