VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

El ultimátum a Irán

Gabriel Morales Sod<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Gabriel Morales Sod*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Le queda un día al ultimátum del presidente Trump al régimen en Irán para aceptar las 15 demandas que ha puesto Washington, o por lo menos buena parte de ellas, para poner fin a la guerra.

Sin embargo, nadie tiene claro si el presidente de Estados Unidos tiene en verdad la voluntad de negociar un acuerdo o si se trata de una estrategia para ganar tiempo y poder movilizar tropas de infantería a la región para iniciar algún tipo de invasión terrestre. Según varios reportes, miles de soldados han llegado por vía aérea esta semana a bases cercanas a Irán.

Lo más probable es que el presidente, que está metido en un verdadero embrollo, esté tratando de mantener todas las opciones abiertas: movilizar tropas en caso de que decida invadir y, de paso, presionar al régimen para que haga concesiones. Intentar cerrar un acuerdo que le permita argumentar una victoria y, si ese acuerdo no satisface sus necesidades políticas, estar listo para una intervención militar.

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El presidente espera que la presión –no solamente por el movimiento de tropas, sino también por los feroces ataques aéreos tanto de Estados Unidos como de Israel, que han golpeado al ejército iraní y a cientos de objetivos de infraestructura y estratégicos— sea suficiente para forzar a Irán a aceptar sus condiciones: entregar su uranio enriquecido, limitar su programa de misiles balísticos y detener el apoyo a sus proxies en la región.

Desde un punto de vista objetivo, esta expectativa puede parecer lógica. Los bombardeos han sido destructivos; el régimen y el país entero están bajo una enorme presión. Sin embargo, el régimen iraní ha demostrado no solamente la capacidad de sobrevivir ataques intensos, sino también su disposición a responder con todo lo que tiene a su alcance, escalando el conflicto a niveles que pocos imaginaron.

Como ocurrió con su propia población cuando, en respuesta a manifestaciones masivas, las fuerzas de seguridad iraníes reprimieron y asesinaron a miles de civiles con extrema violencia, ante los ataques de Israel y Estados Unidos Irán ha respondido escalando: atacando objetivos en la región, afectando infraestructura energética y amenazando rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. La respuesta a una eventual invasión terrestre será incluso más fuerte.

Por todo esto, parece improbable que el régimen acepte las condiciones de Trump. Un régimen que ha mostrado disposición a masacrar a su propia población, absorber la pérdida de altos mandos y de su líder supremo sustituyéndolos sin remordimientos en un par de días, y de atacar cientos de blancos en toda la región, disparando incluso contra Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, países con los que estaban en buenos términos y aliados esenciales para su supervivencia, es un régimen que difícilmente estará dispuesto a ceder.

Si Trump interpreta correctamente la situación, podría concluir que incluso un acuerdo parcial, en especial uno que limite el enriquecimiento de uranio, sería preferible a iniciar una invasión incierta contra un régimen que está dispuesto a todo con tal de sobrevivir.

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