Pidió el destructor nacional del PRI, Alejandro Moreno, a la exmilitancia, que ahora coincide con otros partidos. Y es que, en un momento de clara desesperación, hasta pidió disculpas a los que, en un momento lleno de la soberbia que le caracteriza, pudo haber ofendido. El problema con Alito es que ya nadie le cree, porque ahora sí que tiene saqueada la casa, desordenadas las habitaciones y sucia, hasta la cocina. Pide que regresen ésos que tan grande hicieron al PRI. La militancia regresará, cuando él regrese con todo lo que se llevó desde su llegada a la dirigencia, también cuando regrese los estados que gobernaba el partidazo o, simplemente, cuando él ya no esté. Así, sí regresarán con gusto.
Y hablando de traidorzuelos… por fin pasó el Plan B de la Presidenta Sheinbaum, aunque con una llanta ponchada, y es que el profe Alberto Anaya se puso difícil y acompañó en lo general la propuesta, pero en lo particular dijo no respaldar a la Presidenta en su intento de enviar la revocación de mandato al 2027 en lugar del 2028, como estaba previsto. Como ya se ha comentado, tanto el profe Anaya Gutiérrez, como su partido, el PT y sus legisladores, resultaron traidores en contra de quien los encumbró en el poder que hoy ostentan, porque hay que ser sinceros, no serían nada si Morena y la Presidenta, en sus tiempos de candidata presidencial, no los hubiera arropado.
Ya entrados en temas del Senado… Los que se desgreñaron en tribuna fueron Saúl Monreal y Lilly Téllez. Resulta que el senador estaba inspirado en el micrófono cuando la senadora se levantó de su curul y se acercó hasta donde estaba departiendo el indisciplinado aspirante a la gubernatura de Zacatecas, para decirle una cantidad importante de calificativos subidos de tono, a lo que éste le respondió, desde el micrófono, que no era más que una farsante. La senadora Lilly, teléfono en mano, buscó el momento para alimentar a sus seguidores llamándolo narco, por lo que inmediatamente el senador Saúl la retó a demostrárselo y le dijo que, si no podía, que se largara del Senado. Así de feo se llevan, porque así de fea está la política en el país, ya esto es un show mediático que sólo desalienta la participación y demerita tan “dichoso” oficio.

Pregúntenle
Y le hizo el fuchi al senador… Lilly Téllez, prácticamente le volteó la cara a Saúl Monreal cuando éste, después del intercambio de palabras, se acercó. No sabemos si a dialogar o a reclamar, pero la respuesta de la señora Téllez fue hacerle un desaire que quedó plasmado en una infinidad de imágenes que demuestran lo aquí dicho. Como si se tratara de un pleito de niños en el que sólo faltó el ya clásico: “córtalas”. Fue como terminó el asunto. La senadora, quizás estaba cansada o desvelada, pero algo fue lo que hizo que, sin decir agua va, dejó caer todo el peso de su furia en contra del senador, quien se notaba seriamente contrariado. ¿Habrá sido fuego amigo? En esto nada es casualidad.
Intercambio de acusaciones… Entre la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pilar, y el exgobernador del mismo estado, Jaime Bonilla. Y es que, este último, fue vinculado a proceso tras una denuncia en su contra, interpuesta por la primera, por una investigación en torno a un contrato que obligaba al estado a pagar 123 millones de pesos mensuales por los próximos treinta años. En su defensa, el exgobernador Bonilla Valdez no se defendió de las acusaciones, sin embargo, sí acusó a la actual mandataria de cosas que sólo quedan en dichos y que no puede probar. Qué bien se llevan estos muchachitos que fueron del mismo partido y del mismo corral, sí, del corral de AMLO.
La última…
Efraín Morales, director general de Conagua, dejó ver que quien lo respalda no es otra más que la mismísima Presidenta, y es que, como le escribimos en Punto Ciego, el enfrentar y exponer a empresarios y políticos de la talla de los Calzada en Querétaro, no es cosa menor. Tanto es el poder que ostentan, u ostentaban, que acapararon miles de litros de agua, condicionando y lucrando con el vital líquido, afectando a miles de queretanos y, aun así, durante tanto tiempo, nadie vio absolutamente nada y, mucho menos, nadie se atrevió a hacer nada, hasta que Efraín actuó.
… y nos vamos.
