Brasil es el país más grande de Sudamérica con una población de más de 213 millones de habitantes. Fue colonia de Portugal por un poco más de tres siglos. En el año de 1822 proclamaron su Independencia.
Lamentablemente, como ha sido el caso de muchos países latinoamericanos, los brasileños fueron sujetos a una dictadura militar que duró 21 años. Un sistema de gobierno brutal e implacable. El 15 de marzo de 1985 eligieron al primer presidente civil desde la Independencia.
Como muchos países, Brasil es muchas cosas. Una nación con algunas de las playas más hermosas del mundo, una tradición futbolera sin rival —ganadora de la Copa del Mundo en cinco ocasiones—, una historia musical formidable con géneros tan variados como samba, bossa nova, sertanejo, forró, axé, funk carioca, choro y muchos otros más.

Que ahora sí va en serio
Brillantes cineastas como Walter Salles, Fernando Meirelles, José Padilha y Hector Babenco han trascendido su propia cultura y han conquistado el escenario internacional fílmico con cintas aplaudidas por todo el mundo.
Otro espléndido director brasileño es Kleber Mendonça Filho, quien en su nueva película El agente secreto (2025) nos otorga una mirada lírica y enardecedora de los turbulentos tiempos del año de 1977. A través de la historia de un refugiado político, Armando (Wagner Moura, en una actuación magistral), el realizador nos relata un capítulo en la vida de los brasileños que los estremeció para siempre.
Armando escapa de la ira de un corrupto empresario de Eletrobras a la ciudad de Recife —la capital del estado de Pernambuco—, donde busca reencontrarse con su hijo Fernando (Enzo Nunes) y mantenerse en anonimato por un tiempo para luego escapar del país.
En Recife se une a un grupo de refugiados como él, que han tenido que abandonar sus verdaderas identidades para eludir a la dictadura. Todas y todos viven en un edificio administrado por una verdadera alma caritativa, Dona Sebastiana (Tania María —formidable—), donde esperan el apoyo de la resistencia para encontrar una salida a sus dilemas de vida o muerte. Todo, enmarcado en el contexto del famoso Carnaval de Recife, en el cual murieron 91 personas.
En el eterno juego de la espera, Armando busca la identidad de su madre en el Archivo de Identificaciones del Estado, una mujer indígena quien, por su origen étnico, se convirtió en una estadística más. Mientras, dos asesinos a sueldo (Gabriel Leone y Roney Villela) arriban a Recife con la explícita orden de asesinarlo.
Inspirado por el cine estadounidense de los años 70, el thriller político, la farsa en el cine y por un inalterable deseo por retratar la historia de Brasil y de los brasileños en una época tan volátil y alegórica de su historia, Mendonça Filho conjuga una serie de reflexiones y sentimientos que encapsulan espléndidamente la experiencia colectiva de una sociedad que luchó, entre la represión y la violencia, por darle un sentido a sus vidas.
Está en cartelera en la Cineteca Nacional y en la Cineteca Nacional de las Artes.

