La guerra que Estados Unidos ha iniciado contra Irán podría tener como ganadores a países que no han lanzado ni un solo disparo al tiempo que afectará a otros tantos que serán arrastrados por sus consecuencias. La primera beneficiaria es, sin duda, la Rusia de Putin.
En un momento en el que la guerra contra Ucrania parecía llegar a un punto muerto, los bombazos en Oriente Próximo fueron música para los oídos del Kremlin. No sólo la atención internacional viró y la presión sobre el invasor se disolvió, sino que la necesidad de evitar un colapso económico ante la crisis energética provocada por el ataque a Irán culminó con el levantamiento de sanciones hacia una Rusia que ahora revitaliza sus arcas vendiendo petróleo y gas a placer.
Así, Putin no sólo reactivó su economía, sino que se verá beneficiado también por la falta de apoyo militar a Ucrania ahora que la atención de EU está en su propia guerra. Sólo en un mes se estima que el ejército estadounidense utilizó más municiones y drones de lo que Ucrania había requerido para su defensa en dos años. Un ritmo y desgaste insostenibles que más pronto que tarde afectará la capacidad de Zelenski de presentar batalla al ejército ruso. Una Ucrania sin armas estadounidenses tendrá que ceder ante un paciente e implacable gobierno ruso que sólo tiene que sentarse y ver cómo la OTAN se desmorona gracias a las acciones erráticas de su principal miembro.

› Y tras el abucheo, tiro
Ucrania no será la única víctima colateral de la guerra en Irán, la misma OTAN caerá ante la evidente falta de cohesión entre sus miembros. Varios países europeos se han negado a unirse a la guerra contra Irán alegando que no es su guerra. Ante esto, EU ha respondido que Ucrania podría, entonces, tampoco ser “su guerra”. Así, la alianza se resquebraja por una intrínseca falta de confianza entre sus líderes. En este escenario nuevamente se eleva la figura victoriosa de Putin, que no tuvo más que esperar para ver a Europa dividida y débil.
Si bien Rusia se está beneficiando actualmente del conflicto en Irán, no será la única potencia que saldrá fortalecida. A largo plazo, la gran potencia que observa y espera sin disparar un tiro es China. La concentración política y militar en el Oriente Próximo la deja con libertad para afianzarse como una fuerza económica pragmática lista para suplir, vender, conectarse y consolidar su influencia global. La inestabilidad, la división y la crispación la dejará como una opción preferible para un mundo multipolar que lucha los dolores de parto de su nueva configuración.
Europa será sacrificada por EU ¿No sería más razonable para los norteamericanos buscar una unión occidental que le permita dominar el ártico antes que pulverizar la alianza con sus posibles aliados?

