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Aligerar las cruces

Salvador Guerrero Chiprés<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Salvador Guerrero Chiprés*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

México gestiona la desaparición de personas con precisión técnica y responsabilidad política. El cumplimiento del ofrecimiento del Gobierno federal de diagnosticar y actuar al respecto ocurrió con altibajos en una opinión publicada ampliamente sesgada y también, debe reconocerse, extensivamente inquieta. La Presidenta Claudia Sheinbaum apuesta por el racionalismo y la sensibilidad dialogante del Estado.

Al categorizar la tragedia en estratos operativos se muestra una reingeniería del sistema integral que ha permitido un registro de 132 mil 534 casos, de los cuales, hasta ahora, en 46 mil 742 hay datos insuficientes para la búsqueda, 43 mil 128 aparecen sin registro de actividad o trámite administrativo posterior a la desaparición y 31 mil 946 fueron resueltos con la localización desde octubre de 2024.

El poder público admite la magnitud de la ceguera técnica del pasado. Clasificar a las personas en tres grupos específicos revela voluntad por actualizar el censo nacional y concentrar recursos donde la localización es técnicamente factible o la desaparición forzada es sospecha fundada. Sigue siendo un tema de controversia la proporción de los desaparecidos que eventualmente pudieron haber sido víctimas de homicidio doloso.

Las interrogantes planteadas por la Presidenta sobre el origen de estas ausencias —distinguiendo entre reclutamiento del crimen organizado y rupturas familiares voluntarias— son fundamentales para el diseño de políticas públicas diferenciadas. Bajo la teoría de la elección racional, entender el incentivo detrás del acto permite asignar recursos con eficiencia. No es lo mismo buscar a una víctima de trata que rastrear a quien por voluntad propia rompió vínculos sociales por conflictos privados. ¿Cuánto miden, por entidad, las ausencias voluntarias y los homicidios dolosos asociados a desapariciones?

La Ciudad de México, gobernada por Clara Brugada, atiende sus múltiples prioridades. En el marco de la Semana Santa, como prototipo de estrategia de seguridad y movilidad que busca garantizar la continuidad de la vida pública, hay un modelo donde tecnología y despliegue territorial se combinan para reducir la incidencia delictiva y mejorar la respuesta inmediata. En Iztapalapa, en un sentido metafórico, el C5 busca aligerar la carga de la cruz al introducir el elemento tecnológico de la videovigilancia con un incremento de 26 por ciento en el número de cámaras en la ruta del viacrucis y la presencia de la unidad móvil (C2M).

La reapertura del Estadio Ciudad de México añade goce colectivo en el Coloso de Santa Úrsula mientras se procesa el dolor de las desapariciones. Dualidad de la política moderna. No hay distracción. Es coexistencia entre el dinamismo económico y la resolución de deudas sociales.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón