PESOS Y CONTRAPESOS

Banxico, ¿autónomo? (1/2)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Que el Banco de México sea autónomo quiere decir, en primer lugar, que lo es con relación al Poder Ejecutivo federal: el presidente de la República, el secretario de Hacienda, el secretario de Economía, por citar a quienes, desde ese poder, podrían estar interesados en intervenir en las decisiones de política monetaria que, en el caso del Banco de México, tienen, en estos momentos, dos objetivos.

El inmediato: llevar la inflación a la meta puntual del 3% (durante la primera quincena de marzo la inflación fue 4.63%, 1.63 puntos porcentuales mayor, el 54.33%). El mediato: mantenerla en 3% (desde que entró en vigor dicha meta, enero de 2003, hasta febrero de 2026, la inflación promedio anual fue 4.32%, 1.32 puntos porcentuales mayor, el 44.00%). Tanto por la eficacia del banco central para lograr y mantener la meta de inflación.

La herramienta de política monetaria del Banco de México es la Tasa de Interés Interbancaria, TII, y la receta es: si aumenta la inflación debe aumentarse la TII o, por lo menos, no bajarse, y viceversa: si baja debe bajarse o, por lo menos, no subirse (véase: https://www.razon.com.mx/opinion/2022/06/23/la-tii-12/).

Esta es la inflación de las últimas siete quincenas, desde la primera de diciembre hasta la primera de marzo. Diciembre: 3.72%, 3.69% (menor). Enero: 3.77% (mayor), 3.79% (mayor). Febrero: 3.92% (mayor), 4.02% (mayor). Marzo: 4.63% (mayor). Sumamos cinco quincenas con repuntes en la inflación. De 0.08 puntos porcentuales en la primera de enero, el 2.17%, y de 0.02 en la segunda, el 0.53%. De 0.13 puntos porcentuales en la primera de febrero, el 3.43%, y de 0.1 en la segunda, el 2.55%. De 0.61 puntos porcentuales en la primera de marzo, el 15.17%, el mayor repunte, por mucho, en lo que va del año.

Según la receta de política monetaria (si aumenta la inflación debe aumentarse la TII o, por lo menos, no bajarse), ¿cuál debió ser la decisión de la Junta de Gobierno, del Banco de México, en el marco de la reunión de política monetaria del pasado 26 de marzo? Subir la TII o, por lo menos, no bajarla (ojo: la inflación en la primera quincena de marzo fue 4.63%, 1.63 puntos porcentuales, el 54.33%, por arriba de la meta puntual del 3%, y 0.61 puntos porcentuales por arriba de la inflación de la segunda quincena de febrero, el 15.17%).

Esa debió haber sido la decisión de los cinco miembros de la Junta de Gobierno del banco central. ¿Cuál fue? Cito del anuncio de política monetaria del 26 de marzo: “La Junta de Gobierno del Banco de México decidió disminuir en 25 puntos base (0.25 puntos porcentuales), el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un nivel de 6.75%, con efectos a partir del 27 de marzo de 2026”.

Votaron, a favor de la baja, Victoria Rodríguez Ceja, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo. Votaron, a favor de dejarla sin cambio, Galia Borja Gómez y Jonathan Heath Constable. Desde mi punto de vista votaron mal, a favor de dejarla sin cambio, Borja y Heath. Y votaron peor, a favor de reducirla, Rodríguez, Cuadra y Mejía. Los primeros, minoría, mal. Los segundos, mayoría, peor.

El principal problema es que la reciente decisión de política monetaria pone en entredicho la autonomía del Banco de México, con el daño que ello puede tener sobra la ya debilitada competitividad del país y todo lo que ello implica.

Continuará.

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