Así como hay quienes están muy pendientes de la lista de los premios Oscar cada año, yo lo estoy de los rankings QS, que dan a conocer una lista de las mejores universidades del mundo. Diríase que la comparación con los premios Oscar no es gratuita, porque, así como las películas que ganan el Oscar no son necesariamente las mejores, las universidades que son distinguidas por la compañía QS no son necesariamente las de mayor peso. Sin embargo, en ambos casos, se puede recordar el refrán de que “si el río suena es porque agua lleva”. Ni las películas galardonadas ni las universidades distinguidas pueden ignorarse sin más.
¿Cómo le fue a la UNAM este año en los rankings QS? No le fue mal, nada mal. Por lo que toca al número de disciplinas dentro de las mejores 50 a nivel global, pasó de 10, en 2024, a 12 en 2025. Y por lo que respecta a la cantidad de disciplinas, dentro de las mejores 100, pasó de 31 a 36.
El resultado más destacado, sin lugar a duda, fue que la UNAM quedó en el lugar 20 a nivel mundial en el área de humanidades. A decir verdad, no es sorpresa que la UNAM haya alcanzado este lugar tan sobresaliente, lo que la pone por encima de todas las demás universidades del orbe iberoamericano. Desde hace varios años, el desempeño de la UNAM, en este campo, ha sido consistentemente elevado.

Ahí está el detalle
Como he señalado en otras ocasiones, la UNAM se distingue en el mundo por la calidad, la fortaleza y la originalidad de su investigación y su docencia en el área de las humanidades. Es lo mejor de la UNAM, lo mejor de México y lo mejor de Iberoamérica.
Cuando las cosas salen mal, es común buscar a los culpables. Pero, cuando salen bien, es menos común buscar a los responsables de ello. Hagamos entonces las siguientes preguntas: ¿por qué está tan bien la UNAM en el campo de las humanidades?, ¿qué se ha hecho correctamente?, ¿quiénes han sido los universitarios a quienes habría que agradecer por su buen desempeño?
Tengo respuestas a cada una de esas preguntas, pero me gustaría que las autoridades de la UNAM no sólo presumieran el dato de que las humanidades están en el lugar 20 a nivel mundial, sino que también se hicieran esas mismas interrogantes para el diseño de su política académica, el fortalecimiento adicional del área de humanidades y el justo reconocimiento de sus líderes académicos en ese campo.
Las humanidades en la UNAM tienen mucho que enseñar al resto de la UNAM y, en general, a todo el sistema universitario mexicano e iberoamericano. Son una historia de éxito, un modelo a seguir. Las autoridades de la UNAM deberían reconocer lo anterior con mayor claridad y generosidad.

