Existe un vínculo entre la violencia escandalosa —para los estándares tabasqueños—, la confrontación de organismos delictivos de alta peligrosidad y otros factores reales o percibidos por ausencia de la capacidad institucional exhibida hasta ahora por el gobierno estatal.
En dos piezas periodísticas firmadas por Elizabeth Hernández y Alan Gallegos se localizan hallazgos adicionales a los pertinentemente cabeceados este martes por La Razón.
Destaco, entre ellos, el hecho de que Tabasco tiene el primer lugar nacional en municiones decomisadas hechizas de las llamadas penetrantes, capaces de hundirse dentro de vehículos con blindajes superiores a 4, conocidos ampliamente en el mercado de la industria blindadora; también la asociación de fugas de reos y ejecuciones recientes en cifras más altas que aquéllas registradas antes de 2018 al inicio del cambio de régimen encabezado por Andrés Manuel López Obrador, a quien seguramente no escapa la crisis respecto de la cual el gobernador Javier May Rodríguez, al decir del expresidente, podría estar coqueteando con invitar al uso de la frase “callado como momia” ante la percepción recientemente negativa de seguridad.

“El derrame… no fue aquí”
Y, por supuesto, no escapa al ojo observador del equipo de seguridad comandado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para quien avances y retrocesos, objetivos y subjetivos, pueden colocar a Tabasco en una situación lejos de ser boyante en su capacidad de aportar votantes para legitimación de la continuidad a reforzarse en el año electoral 2027.
En contraste, en la Ciudad de México se ha consolidado un laboratorio de pacificación preventiva bajo el programa Sí al Desarme, Sí a la Paz. Una política contra la violencia en espacios privados. Este cambio de paradigma, fortalecido estratégicamente desde 2018 por Sheinbaum y profundizado con un marcado acento territorial por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, apela a la capacidad institucional y responsabilidad ciudadana para sacar las armas de los hogares.
La eficacia de esta política se traduce en datos útiles ante cualquier escepticismo. Tan sólo el miércoles, en la conferencia matutina de la Presidenta, se reveló una caída a nivel nacional de 41 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos en marzo de este año, en comparación con septiembre de 2024. En la capital nacional, el informe de seguridad presentado por Brugada destaca una disminución del 58 por ciento en marzo de 2026, respecto al mismo mes de 2019.
El liderazgo político de Sheinbaum y Brugada ha sido determinante para implementar políticas atrevidas de sinergia institucional, donde la Secretaría de la Defensa actúa como el brazo técnico responsable de la destrucción de los artefactos, mientras la Iglesia católica y organismos civiles como el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia, puentean ante cualquier sospecha, como las emergentes en el actual Tabasco, institucionalmente desarmado.

