PUNTO CIEGO

Teotihuacán y el 2008

Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

El 15 de septiembre de 2008 la Plaza Melchor Ocampo de Morelia, Michoacán, estaba repleta de familias, de tradición, estaba inundada de los colores que nos identifican. Todo era felicidad, algarabía, globos, comida, papeles de colores… Pasaban las once de la noche cuando el gobernador Leonel Godoy daba su última arenga, sonaron dos explosiones casi al mismo tiempo, una en medio de la plaza, la segunda a un costado de la iglesia de La Merced.

Un ataque terrorista en medio de una de las festividades más importantes, en uno de los lugares más emblemáticos de México, no sólo por su significado cultural, sino por ser la tierra del entonces Presidente de México. ¿El resultado? 8 muertos y 132 heridos.

El lunes 20 de abril de 2026, un psicópata subió a la Pirámide de la Luna, en la zona arqueológica de Teotihuacán, armado con un revólver, cartuchos útiles y un cuchillo. El atacante amagó a los turistas, hizo varios disparos, y entre ellos cayó herida de muerte una turista de origen canadiense. En total, trece fueron los lesionados que dejó el penoso incidente.

Poner aquí lo que pasó en Michoacán en 2008 es sólo para recordarle a usted que me lee, que en México tenemos muchos años batallando con el crimen, con gente loca que lo único que busca es causar terror. No se justifica en nada lo que sucedió, pero tampoco es para gritar a los cuatro vientos que el país está en llamas, como nos lo quieren hacer creer.

Lo he escrito en otras ocasiones, México tiene episodios brutales de violencia en los que las víctimas siempre son, en su mayoría, personas inocentes. Estos episodios siempre han sido encaminados a infundir terror y usarlos como medida de presión contra grupos antagónicos o como desafío a la misma autoridad.

Los 43 de Ayotzinapa; los 72 de San Fernando; las víctimas del Casino Royale, en Monterrey, Nuevo León; la matanza de Allende, Coahuila; el asesinato de Rodolfo Torre Cantú y muchos etcéteras más.

En aquel tiempo nos horrorizamos, tanto como lo hacemos el día de hoy con el loquito que se subió a la pirámide, pero creer la narrativa de que esto obedece a un descontrol del Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum es una total mentira. En términos fríos y reales, hoy pasó este episodio en el que una persona perdió la vida, pero la realidad es que ya no ocurren esas matanzas, incluyendo de extranjeros, como la de San Fernando, o como los del Casino en Monterrey, donde entre las víctimas había ciudadanos y residentes estadounidenses.

No recordar o no querer recordar lo que sucedió en Michoacán y en otros lugares que arriba escribí es no reconocer la realidad. Que no le vendan que el país se salió de control, si la verdad es que nunca lo ha estado. Lo que hace hoy el Gobierno federal y sus instituciones de seguridad es inhibir el crimen, cortar líneas de suministros de dinero ilegal con el cual se financian las operaciones criminales que derivan en hechos violentos.

México hoy es uno distinto al del 2008, éste en el que vivimos hoy, como en el que se vivió antes se hacen esfuerzos, quizás en el de antes había más víctimas que en el de hoy, y eso no es una afirmación personal, lo dice la historia, sólo haga memoria, o búsquela en Internet.

Reenviado

“Las luchas fáciles no son luchas, son trampas…”

- Jesús Reyes Heroles

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