Mientras no se tenga la película completa sobre Chihuahua, donde se desmontó un gran narcolaboratorio en que todo apunta a que estuvieron presentes dos agentes de la CIA, todo lo que se diga será parcial.
El asunto ha abierto un frente serio entre el Gobierno federal y el gobierno panista. La Presidenta no ha bajado el rigor de sus observaciones, en tanto que la gobernadora va dando tumbos en la medida en que va surgiendo nueva información.
Conversando con especialistas, entre ellos Víctor Sánchez, nos dicen que encuentran difícil que no estuvieran presentes integrantes de las Fuerzas Armadas en el operativo. No ven capacidad de maniobra por parte de las autoridades estatales para llevarlo a cabo.
Las versiones contrastan. Ayer nos enteramos de que a decir de Omar García Harfuch, Maru Campos no sabía que en el operativo se encontraban los agentes de la CIA. Por otro lado, la fiscal especializada de Chihuahua aseguró que no se tiene claro cuál fue la participación de los agentes.
Las confusiones y contradicciones no terminan aquí. El enredo se hace aún más grande, porque son evidentes las intenciones que subyacen en la Presidenta, los legisladores e integrantes de su partido por lo que se juega en las próximas elecciones en Chihuahua. Claudia Sheinbaum dijo ayer que no había por qué hacer las cosas más grandes, pero en su narrativa y los hechos mismos están más allá de lo que asegura.
- EL GOBIERNO estadounidense mandará señales para que se le informe y Trump presionará. Hay que cerrar el asunto en lo interno lo más pronto posible. Se está alargando y agudizando el entuerto.
El asunto a estas alturas ya no puede minimizarse en la opinión pública. Si bien al régimen le da por esta tendencia, en este caso además de que no le resulta conveniente, tiene razones para buscar a como dé lugar aclarar lo sucedido.
El asunto está cargado de versiones encontradas y da la impresión de que estamos todavía ante un manto de opacidad en donde hay muchas cosas que todavía no conocemos.
El partido de la gobernadora pareciera que no tiene claro el asunto. En lugar de cuidarla se manifestó en favor de que comparezca en el Senado en donde evidentemente se le van a echar encima. Lo van a hacer quienes han gobernado Chihuahua y han sido perseguidos por su gobierno y que han sido defendidos de manera extrema por la fiscalía de la Ciudad de México. Quieren llevar a la gobernadora a juicio político buscando la desaparición de poderes; ayer la acusaron de traición a la patria sin tener el más mínimo pudor y sin voltear a ver a Sinaloa y su gobernador.
Que Maru Campos no haya asistido ayer al Senado no la deja en desacato. Se entiende que el Congreso de su estado no la haya convocado, porque la mayoría la tienen el PAN y el PRI, si bien el Senado puede convocar no puede declarar desacato por no hacerlo.
Un hecho de enorme relevancia como el desmantelamiento de un gran narcolaboratorio, pasa a segundo plano. Hemos entrado en una serie de contradicciones, que tienen, entre otros elementos, la participación de agentes extranjeros en México.
Sigue sin conocerse qué hacían en el país los agentes, si estaban registrados y en qué condiciones, dicho de otra manera, qué es lo que podían hacer y qué no podían hacer. No es sorpresa que agentes de la CIA y la DEA estén en México, la clave está en qué condiciones se encuentran y hasta dónde llega su capacidad de acción lo cual se establece a través de cooperación bilateral y de la decisión del Gobierno mexicano
El gobierno estadounidense mandará señales para que se le informe y Trump presionará.
Hay que cerrar el asunto en lo interno lo más pronto posible. Se está alargando y agudizando el entuerto.
RESQUICIOS.
Ayer en el Al Mediodía con Solórzano, nos dijo el destacado periodista Óscar Balderas, que el Gobierno mexicano ya le tomó la medida al crimen organizado, “hemos visto cómo las Fuerzas Armadas se han ido especializando en este tipo de personajes”.