Alemania y Reino Unido se enfrentan a dos poderosas industrias, las de bebidas azucaradas y del tabaco, en beneficio de sus ciudadanos más jóvenes y en contra de los grandes capitales económicos.
El gobierno de Alemania aplicará un impuesto especial para las bebidas azucaradas como parte de una reforma estructural más amplia del sistema sanitario y de salud pública.
El objetivo central de dicha iniciativa es mejorar la salud pública de los ciudadanos, especialmente de los niños y jóvenes, al reducir el consumo de azúcares que son causantes de distintas enfermedades como la obesidad, la diabetes y los problemas cardiovasculares.
El diseño del impuesto está basado en una tabla donde las bebidas que contengan más azúcar tendrán un impuesto mayor de cara al mercado. De esta forma el gobierno espera que haya una reducción considerable en el consumo de bebidas azucaradas y obligar a las empresas a reformular sus ingredientes y reducir el contenido del endulzante en sus productos.
Con esta nueva normativa se espera recaudar alrededor de 450 millones de euros anuales que se utilizarían para financiar medidas de prevención en el consumo de bebidas azucaradas y aliviar la presión económica del sistema de salud alemán.
Una iniciativa que surgió de una comisión de expertos que estuvo encargada de reformar la financiación sanitaria y que tuvo la aprobación de médicos, profesionales sanitarios y el apoyo político de varios partidos que esperan su pronta aprobación.
En esta misma línea, el Reino Unido da un paso firme hacia la prohibición total del tabaco para crear la primera generación libre de humo en todo el mundo.
Los ingleses quieren prohibir la venta de tabaco a los nacidos desde 2009, una polémica iniciativa que busca frenar el consumo total de toda una generación y reducir las enfermedades asociadas al tabaquismo, como el cáncer y enfermedades cardíacas, cardiovasculares y respiratorias.
Esta medida que prohíbe la venta de cigarrillos a todas las personas nacidas a partir del 1 de enero de 2009, es decir, los que ahora son menores de 17 años, se espera que comience a aplicarse a partir de 2027.
La restricción de edad para comprar tabaco irá aumentando a partir de esa fecha para que esa generación de jóvenes y las de menores años tengan prohibido comprar cigarrillos de manera legal.
Los legisladores ingleses pretenden quebrar el ciclo de consumo que suele empezar en la adolescencia y se mantiene hasta la adultez, por la culpa de un producto altamente adictivo, sumamente nocivo para la salud y que se vende en cualquier tienda autorizada.
Esta es sin duda la restricción más dura en contra del tabaco que un gobierno haya aplicado en los últimos años. Cuenta con el apoyo de organizaciones de salud y asociaciones anti tabaco, y se espera que impacte de manera positiva en la salud de los más jóvenes.
Queda por saber si estas medidas se aplicaran en toda la Unión Europea y cual será el resultado de su aprobación en dos países que buscan mejorar la salud de su gente y en contra de los intereses económicos de grandes industrias.