COLUMNA INVITADA

Nuevos modelos de transición a la democracia: Venezuela, Cuba y Nicaragua

Guillermo Fajardo Dolci │ Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Antes del 29 de enero de 2029, Venezuela, Cuba y Nicaragua (VCyN) habrán dejado tras de sí los regímenes autoritario-populistas que han padecido y estarán evolucionando hacia sistemas políticos más competitivos, abiertos y representativos, propios de una democracia en transición, encabezados por nuevos jefes de Estado.

A continuación las evidencias.

1.- VCyN han sido presa de regímenes dictatoriales, unipersonales, con rasgos dinásticos, desde hace 65 años Cuba, 28 Venezuela y casi 20 Nicaragua.

2.- Sus economías están colapsadas y padecen un deterioro sistémico.

3.- El éxodo acumulado es del 25% de la población de Venezuela, 20% Cuba y 15% Nicaragua.

4.- Sus sociedades civiles son extraordinariamente débiles y, por eso, no pueden ser el detonador del cambio de régimen.

5.- En las próximas semanas ocurrirán procesos de reconfiguración interna en Venezuela y Cuba.

6.- VCyN no representan un riesgo para la seguridad norteamericana, ni hemisférica.

7.- Aún frente a una derrota republicana en las elecciones intermedias, la política exterior norteamericana no se verá alterada.

8.- VCyN no cuentan con alianzas sólidas y permanentes.

9.- Comienzan a apreciarse indicios de que las coaliciones gobernantes ven mermada su cohesión.

10.- EUA no está impulsando el cambio de régimen en VCyN motivado primordialmente por beneficios económicos.

11.- Los lobbies que promueven el interés del éxodo cubano y venezolano tampoco son el detonante de las acciones del gobierno de Trump para impulsar los cambios de régimen.

12.- La intimidación política que hoy ejerce EUA sobre VCyN no está motivada por premisas ideológicas rígidas.

13.- Las teorías clásicas de transición a la democracia pusieron foco en la pérdida de legitimidad de los gobiernos, divisiones internas en la coalición gobernante, oposición organizada, recesión económica y presiones internacionales en los casos que estudiaron.

A diferencia de lo que esas teorías enseñaron, hoy vemos que regímenes como los de VCyN han aprendido a sobrevivir gracias a la cohesión de su élite gobernante, lealtad militar, capacidad represiva, debilidad de la oposición y reducción de incentivos para negociar una eventual transición a la democracia.

Este hecho evidencia los límites de las teorías clásicas de la transición aun en presencia de los 12 factores internos y externos descritos que, en su conjunto, pudieran estimular el tránsito de regímenes autoritarios a democráticos en VCyN.

Éste no ocurriría sin el detonante de la presión de los EUA. El shock externo es imprescindible para desencadenar una transición.

La prioridad de los EUA, en los tres casos, es reemplazar regímenes hostiles por gobiernos que le sean funcionales, más que promover la democratización como objetivo prioritario. De ahí que es probable que VCyN se constituyan como democracias tuteladas o híbridas, con largos procesos de transición.

La nueva “condición necesaria” es la evidente presión norteamericana que nos dejará dos lecciones, antes del 29 de enero de 2029: primero, las teorías clásicas de la transición deberán ampliar sus alcances explicativos y, segundo, existen nuevas e impredecibles rutas hacia la democracia en América Latina. No falta mucho tiempo para validar la hipótesis.