SOBRE LA MARCHA

Justicia extranjera… hablemos de García Luna

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Ocho años en que la 4T aplaudió que la justicia estadounidense capturó, juzgó y sentenció al exsecretario de Seguridad Federal, Genaro García Luna, una extensión narrativa para sepultar a la némesis del lopezobradorismo más resentido, Felipe Calderón.

Hasta hace unas semanas se pedía a los periodistas de Palacio Nacional que hablaran de García Luna. A destiempo y sin pertinencia, como propaganda que demandan de cualquiera que se diga mexicano. Lo contrario es entreguismo y traición a la patria. Burdo.

El segundo piso de la 4T ha entregado 92 criminales a Estados Unidos sin mediar extradición ni agotar juicios y condenas. En fast-track, sin las pruebas irrefutables que ahora exige.

La administración de Rocha Moya en Sinaloa, la que presumió a la nueva gobernadora interina como “meserita de lonchería venida a más gracias a la tómbola morenista”, fue sinónimo de la tan priista pax narca que sólo se quebró cuando Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, secuestró a El Mayo Zambada para entregárselo al aparato gringo de inteligencia y justicia.

Ante las crisis, el pudor sobra. Simbólica gira de trabajo a Palenque en pleno cisma.

Licencias ante congresos y cabildos, demagogia sin fin, ausencias y presencias en redes sociales que buscan aparentar calma en la tormenta.

En la Ciudad de México, democrático y predecible relevo en el partidazo. Llegó Ariadna Montiel, de la Secretaría de Bienestar —padrones de beneficiarios y atlas de carencias nacionales— a la estructura oficial para ganar y retener el poder. Nuevo mantra de cara a los comicios del 2027: probidad y trayectoria.

Adentro, el riesgo de división y traición si no se encubren los unos a los otros frente al coro de informantes que canta en las fiscalías de Estados Unidos, se les sumarán quienes valoren más un mal arreglo que un buen juicio.

Afuera, la Casa Blanca y sus halcones han dado en el blanco y lo saben. Se montarán en el T-MEC y publicarán más listas con nombres y cargos. No se darán por bien servidos con quitarle la silla a un gobernador, a un alcalde y anular a un senador. Es muy poco para enderezar lo que Trump llamó el fin de semana, “epicentro” de violencia, drogas y crimen en América Latina; México.

En el perifoneo morenista hoy se escucha soberanía, dignidad nacional. Ahora la justicia estadounidense no es tan ejemplar ni funcional como con García Luna.

Hoy también es tiempo de defender a la patria no sólo de los extraños enemigos, los perversos masiosares de la derecha mundial y conservadora, neoliberal y corrupta.

Hoy también toca rescatar a México de sus narcos y criminales, de los extorsionadores que sí, son malos, pero son tan pueblo como los bien portados.

Con Trump hay golpes imprevistos y graves, tiempos estelares dirían los clásicos. Embates inéditos a base de comunicados del Departamento de Justicia de Estados Unidos y sus fiscales.

A la 4T se le estrecha el margen de maniobra. Cuando despertaron, la corrupción seguía aquí.

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