¡JUEGUE!

El tiempo del futbol

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Es probable que en las cercanías del Mundial se pueda presentar una especie de tregua entre México y EU. Trump podría considerar que en medio de la algarabía no tiene sentido arremeter, como lo ha venido haciendo, contra nuestro país. Es cierto que para el presidente no hay lógica en su actuar, pero la atención y los intentos de buena convivencia podrían prevalecer solamente durante algún tiempo, el tiempo del futbol.

Lo que puede resultar inédito, es la forma en que Trump vea y quizá presiona a la selección de su país. Por más que la FIFA descaradamente lo premie, quién sabe qué tanto conozca sobre lo que signifique el futbol y la hegemonía que algunas selecciones han tenido históricamente.

No hay indicador que por ahora coloque al equipo estadounidense en un lugar preponderante en el desarrollo del Mundial. Más bien no hay muestras de que EU haya evolucionado a nivel de selección y que pueda colocarse en un lugar preponderante.

El equipo estadounidense va en camino de lo que probablemente vaya a vivir el Tri. Pasarán de la primera ronda y, a partir de ahí, irán encontrando los escollos que dividen a los equipos de media tabla y a los protagonistas. Por más que se acomoden los calendarios, tarde que temprano tendrán que enfrentar a quienes, sin la menor duda, son favoritos.

Para que Messi diga que Argentina llega bien al Mundial, pero que hay otras selecciones que son más favoritas que la albiceleste, quiere decir que en el panorama los europeos hoy parecen preponderantes. Es cierto que Messi lo dice para quitarse presión, pero también es cierto que Argentina, sin dejar de ser siempre un gran animador, va a tener enfrente a selecciones muy bien armadas, como es el caso de España, Francia, Portugal, Inglaterra, la siempre peligrosa Alemania, sin pasar por alto el brinco que están a nada de dar los africanos. Sólo Brasil y Argentina parecen poder dar la cara ante los europeos.

El factor sorpresa es una condición de los mundiales. Pero cuando se llega a la parte final del torneo, es difícil que aparezca alguna selección emergente. No se descarta, pero la historia marca que los que llegan hasta el final, de alguna u otra forma más o menos son los mismos.

Habrá que ver, ante un panorama fuera de su control en materia futbolera, cuál será la reacción de Trump cuando, reconociendo que cualquier cosa puede pasar, a la selección de su país la vayan haciendo a un lado.

En el Mundial de 94, EU tuvo una participación importante. Brasil, que posteriormente fue campeón, los eliminó en un partido trepidante en donde el saber hacer, en términos de la técnica y la táctica, les permitió a los brasileños vencer a los estadounidenses en un muy peleado partido.

En aquellos años Brasil ya no tenía la gran magia de otros mundiales. Tenía un equipo compacto en donde entendió que no le bastaba con sólo atacar de manera extraordinaria, aprendió a defenderse y ganó el Mundial, aunque se fuera diluyendo el llamado “juego bonito”. Lo que Brasil no ha dejado de tener son individualidades extraordinarias.

Es un enigma cómo se va a llevar a cabo el Mundial en México y EU, en donde existe cierta efervescencia interna. En nuestro caso, varias organizaciones han adelantado que van a manifestarse, sobre todo maestros y madres buscadoras.

En México medio sabemos qué hacer cuando quedamos fuera en el traumático quinto partido. No se pierde la esperanza porque es condición de la vida y del futbol, y porque los partidos hay que jugarlos.

Lo que no queda claro es qué puede pasar en EU, porque en buena medida quienes hacen el Mundial son los migrantes. Algunos estados de la Unión Americana se han manifestado contra Trump, lo cual genera otro foco de atención.

Los estadios son la alegría, la pasión, la esperanza, la tensión, la victoria y la derrota, pero también son, dentro y fuera de ellos, el espacio de la protesta.

Viene el tiempo del futbol, y más vale que los políticos sepan que son actores secundarios.

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