¿Por qué las dos últimas decisiones de política monetaria dieron como resultado, contrario a lo que prescribe la receta, la reducción de la TII, dando la impresión de que el objetivo de la Junta de Gobierno del Banco de México ya no es lograr la inflación del 3 por ciento sino bajar la TII lo más posible?
Primera respuesta posible. La Junta de Gobierno decidió bajar la TII para incentivar el crecimiento de la economía, como lo expliqué en el anterior Pesos y Contrapesos.
Segunda respuesta posible. La Junta de Gobierno decidió bajar la TII para aligerar el costo financiero de la deuda del Sector Público federal, deuda que ha crecido considerablemente.

› Se le aparece el sombrero
En 2018, antes de que iniciara la 4T, la deuda total del Sector Público federal, fue de $10.8 millones de millones. Para 2026 se espera que cierre en $20.1 millones de millones, lo cual dará como resultado un incremento de $9.3 millones de millones, el 86.11%.
En 2026 el pago de intereses de la deuda total del Sector Público federal será de $1.6 millones de millones de pesos, ¡¡¡$4,383 millones diarios!!! D-I-A-R-I-O-S.
El 20 por ciento de la deuda total está contratada a tasa variable, lo que equivaldrá, al final del año, a $4.1 millones de millones de pesos. Este 20 por ciento es deuda interna, por lo que, si bajan las tasas en México, se reduce el pago de intereses de esta parte de la deuda.
¿Qué podría provocar la baja en las tasas de interés? La reducción de la TII, que es la tasa de referencia, de tal manera que, si baja, terminan bajando las demás, tal y como ha sucedido. En lo que va del año la TII ha bajado de 7.00 por ciento a 6.50 por ciento, 0.50 puntos porcentuales, el 7.14 por ciento.
¿En cuánto se reduciría el pago de intereses, de la deuda del Sector Público federal, por cada punto de reducción en la TII y su efecto a la baja sobre el resto de las tasas? En aproximadamente $36 mil millones, el 2.25 por ciento de los $1.6 millones de millones que será el pago de intereses este año. Poco, pero peor es nada.
Si el artículo 28 de la Constitución señala que el objetivo prioritario del Banco de México es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, objetivo en función del cual deben tomarse las decisiones de política monetaria (subir, bajar o dejar sin cambio la TII); si la receta prescribe que si la inflación está por arriba de la meta la TII debe subir; si la inflación (4.45 por ciento), está muy por arriba de la meta puntual (3 por ciento), que la Junta de Gobierno del Banco de México considera (¡erróneamente!) adecuada para mantener la estabilidad del poder adquisitivo del peso, y si la Junta Gobierno baja la TII, ¿esta baja es inconstitucional?
Si la Junta de Gobierno decidió bajar la TII para aligerar el pago de intereses de la deuda del Sector Público, lo que hizo fue supeditar la política monetaria a la política fiscal, dejando de ser autónomo (las decisiones de política monetaria se toman en función del objetivo de lograr la meta puntual de inflación), para volverse heterónomo (las decisiones de política monetaria se toman en función del objetivo de aligerar el pago de intereses de la deuda del Sector Público), lo cual, de entrada, le resta credibilidad al banco central, credibilidad que es indispensable para “anclar” las expectativas de inflación y reducir las presiones inflacionarias (tema del que escribiré en un próximo Pesos y Contrapesos).
El Banco de México, ¿dejó de ser autónomo y actúa de manera inconstitucional?

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