LAS BATALLAS

La narrativa contra México

Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

En el marco de la lucha contra los carteles de la droga, desde Estados Unidos se ha construido una enérgica narrativa contra el gobierno mexicano, amplificada por algunos de los principales medios de comunicación internacionales, que ha servido para apuntalar el discurso de presión y amago del presidente Donald Trump sobre nuestro país.

Sí, en el ajedrez de la política internacional, la generación de narrativas decanta el respaldo de las naciones a favor o en contra de un tema. México históricamente ha tenido la habilidad para desactivar —a través de la prudencia en público y una dura negociación frontal en privado— los movimientos de otros países que han pretendido vulnerar la soberanía.

Pero esta vez, tras los amagos de Trump para que México acate sus dictados en busca de abatir al narco mexicano, los dos principales periódicos estadounidenses: The New York Times y The Washington Post y la cadena CNN, han revolucionado una narrativa que ha detonado una enorme molestia del gobierno Mexicano.

No hay que ser muy astutos para entender que Trump ha iniciado y ya está en plena carrera en busca de la reelección en las elecciones estadounidenses de noviembre de 2028 y uno de sus más importantes compromisos, no sólo de ahora, sino desde que asumió por primera vez la Presidencia de Estados Unidos en 2017, es la seguridad interna y México.

Y tampoco hay que ser muy inteligentes para entender que este tema, rodeado de ruido mediático y especulaciones, se ha politizado en ambos bandos que se disputan el poder político de México; unos sostienen su discurso en la defensa de la soberanía y otros acusan una cortina de humo ante casos polémicos que involucran a altos cuadros del oficialismo.

Así pues, el papel de los medios estadounidenses ha servido a la capilaridad de la idea, incluso por momentos peliculesca, de la actuación de agencias de Estados Unidos contra integrantes de alto nivel de los cárteles de las drogas en territorio mexicano y al mismo tiempo la presión se mantiene en el discurso del Trump y sus funcionarios más leales.

Tras conocerse la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua, muertos el 18 de abril pasado en un accidente junto a dos elementos mexicanos, en una zona donde se desmontaba un mega laboratorio de drogas, The Washington Post publicó que se trataba de empleados de la Embajada de EU en México en despliegue operativo.

Sostuvo —ante el silencio del gobierno de su país y de la propia CIA a esta versión— que los diplomáticos se desempeñaban para la CIA como parte de “una función más amplia” en el combate al tráfico de estupefacientes en el Hemisferio Occidental.

Esto provocó un choque directo entre el oficialismo y la oposición que ha llevado a Morena a impulsar juicio político contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y que el PAN, principal partido de oposición en México, y sus gobernadores y gobernadoras, cerraran filas en torno a la chihuahuense.

Apenas el 12 de mayo pasado, la cadena de televisión CNN difundió que además de lo sucedido en Chihuahua, la CIA operó, en abril pasado, la explosión de una camioneta al salir del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles con el objetivo de matar a dos integrantes de alto nivel del Cártel de Sinaloa. La versión fue desmentida por la propia CIA y por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

Pero hay más. Ayer, The New York Times publicó que la Agencia Central de Inteligencia habría participado con información de inteligencia en la ubicación de Francisco Beltrán, alias “El Payín”, presunto operador del Cártel de Sinaloa, muerto en la explosión de esa camioneta en Tecámac, pero quien ejecutó la acción fueron autoridades mexicanas.

El prestigio y rigor periodístico de estos medios de comunicación son incuestionables, y si han publicado en las últimas semanas en torno a la actividad de agencias extranjeras en México es porque tienen fuentes de la mayor calidad. Estas filtraciones no pueden venir de otro lado que no sea desde dentro del propio gobierno de Trump. La narrativa contra México está en marcha.

RADAR

SE MUEVE MICHOACÁN Desde tierras michoacanas nos comentan que la ruta rumbo a la sucesión en la gubernatura de aquella entidad comienza a perfilar un escenario cada vez más competitivo, donde distintas figuras femeninas han logrado posicionarse con fuerza en el ánimo ciudadano para hacer contrapeso a la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, quien es ya vista como la rival a vencer.

Nos dicen que, en mediciones internas, hay dos perfiles que estarían buscando mantener la gubernatura michoacana de color guinda. Se trata de la secretaria de Educación local, Gabriela Molina Aguilar y la presidenta del Congreso de Michoacán, la diputada Fabiola Alanís Sámano.

Molina, nos dicen, ha construido una plataforma política de alto impacto desde el sector educativo, uno de los más sensibles y estratégicos para cualquier administración estatal. Su cercanía con sectores académicos, sindicales y regionales le ha permitido ampliar su presencia más allá del gabinete estatal, convirtiéndose en una funcionaria con interlocución permanente en prácticamente todas las regiones de Michoacán.

A su vez Alanís, quien aparece consistentemente en el radar político, es considerada una de las mujeres con mayor peso ideológico y estructura dentro del morenismo michoacano. Mantiene una trayectoria vinculada históricamente a las causas sociales, los derechos de las mujeres y la construcción territorial de la izquierda.

Frente a esos perfiles, la eventual aspiración de Grecia Quiroz enfrentaría el reto de trascender el ámbito regional de Uruapan y construir una narrativa estatal competitiva. Aunque la presidenta municipal ha ganado visibilidad por su administración y por representar una nueva generación política, en Morena prevalece la percepción de que tanto Gabriela Molina como Fabiola Alanís cuentan con una estructura más consolidada.

El próximo gobierno de Michoacán lo encabezará una mujer

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