Lo que Morena quiso capitalizar en Chihuahua como una estrategia electoral, acusando a la gobernadora Maru Campos de violar la soberanía nacional y permitir la presencia de agentes de la CIA en su estado, no les ha dado resultados.
Y es que, tras la muerte de dos agentes de la CIA en la sierra de Chihuahua, durante un operativo relacionado con el desmantelamiento de un enorme narcolaboratorio ligado a Los Chapitos, los detractores de la gobernadora han querido aprovechar políticamente el tema.
Con tan mala suerte que, pocos días después, Estados Unidos solicitó la extradición del entonces gobernador de Sinaloa en funciones, Rubén Rocha Moya, acusado de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.

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“NO SOMOS IGUALES”

Paradójicamente, mientras en Chihuahua se desmantelaba una enorme infraestructura del crimen organizado en una zona serrana entre esa entidad y Sinaloa, lo que evidenció el tamaño de la estructura criminal dedicada a la producción de drogas sintéticas y la capacidad operativa de los grupos del narcotráfico en regiones prácticamente bajo su control, en Sinaloa existen acusaciones formales de que ese gobierno protege a grupos criminales.
Lo cierto es que en Morena piden la destitución de la gobernadora de Chihuahua por una simple razón: lo que realmente está en juego es el control político rumbo a las elecciones de 2027 y la sucesión presidencial de 2030, donde las distintas facciones de Morena buscan posicionarse utilizando la seguridad, el nacionalismo y la confrontación como herramientas de poder.
Y Morena ha hecho hasta lo imposible por intentar quedarse con el control de Chihuahua.
Ahora salió Ariadna Montiel, actual presidenta nacional de Morena y exsecretaria de Bienestar en los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, al lado nada menos que de Andrea Chávez, quien busca la próxima gubernatura de Chihuahua, a anunciar una marcha para exigir la destitución de la gobernadora.
¿Cuál es el fondo de la historia de estas
dos mujeres?
Ariadna Montiel construyó gran parte de su carrera política al lado de René Bejarano, uno de los personajes más polémicos de la política mexicana, recordado por el escándalo de “las ligas”, cuando fue exhibido recibiendo fajos de dinero en video. Durante años, Montiel formó parte del grupo político bejaranista y desde ahí fue creciendo dentro de la estructura de Morena hasta convertirse en una de las funcionarias más poderosas del Gobierno federal.
Desde la Secretaría de Bienestar controló la distribución de los programas sociales más importantes del país: pensiones, becas y apoyos económicos que llegan a millones de mexicanos. Oficialmente se manejan como políticas públicas de combate a la pobreza, pero lo cierto es que también funcionan como una enorme estructura de operación político-electoral que ayuda a Morena a consolidar votos y mantener control territorial en gran parte del país.
Por eso, en la antesala de las elecciones de 2027, nombraron a Ariadna Montiel como presidenta de Morena: para operar electoralmente con la base social de quienes reciben programas del Gobierno y capitalizar políticamente esos apoyos. Lo cierto es que esos programas no pertenecen a ningún partido; se pagan con los impuestos de todos los contribuyentes.
Del otro lado aparece Andrea Chávez, senadora por Chihuahua y una de las figuras más cercanas al grupo político de Adán Augusto López Hernández, conocido como el Grupo Tabasco, uno de los núcleos de poder más influyentes dentro de Morena y del obradorismo, además de enfrentar señalamientos de presuntos vínculos con el crimen organizado.
Chávez no sólo se ha convertido en una de las voces más agresivas contra la oposición, también busca la candidatura de Morena para gobernar Chihuahua. Sin embargo, su crecimiento político ha estado rodeado de polémicas, particularmente por el tema de las ambulancias y brigadas médicas utilizadas para posicionar su imagen en el estado, presuntamente financiadas por allegados al Grupo Tabasco.
Y mientras todo esto ocurre, continúan las investigaciones y acusaciones en Estados Unidos contra personajes ligados a Morena y grupos regionales de poder, señalados por presuntos vínculos con organizaciones criminales.
Estas investigaciones apuntan a que el Grupo Tabasco ha sido señalado reiteradamente por mantener cercanía política con personajes investigados por narcotráfico, huachicol y redes de corrupción, sobre todo tras la detención de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad ligado al grupo político de Adán Augusto López.
La gobernadora Maru Campos apareció
en un video asegurando que el operativo en
la Sierra Tarahumara permitió desmantelar uno de los mayores narcolaboratorios localizados en la región, donde fueron asegurados miles de litros de sustancias químicas, toneladas de precursores y metanfetamina. Señaló que con esta acción se evitó que millones de dosis de droga llegaran a las calles y dañaran a familias mexicanas.
También habló del accidente ocurrido el 19 de abril. Afirmó que existe mucha desinformación y sostuvo que nunca autorizó ni tuvo conocimiento de la presencia de personas extranjeras en el operativo. Explicó que la acción fue realizada por corporaciones con atribuciones legales y anunció que su gobierno colabora plenamente con las investigaciones de la Fiscalía General de la República.
Maru Campos sostuvo que en Chihuahua no habrá impunidad ni acuerdos en lo oscurito. Y lanzó un mensaje político directo: mientras su gobierno combate de frente al crimen organizado y enfrenta a la delincuencia, Morena, dijo, protege a quienes tienen señalamientos y vínculos con el narcotráfico. “No somos iguales”, afirmó, asegurando que seguirá defendiendo a Chihuahua y enfrentando a los grupos criminales con firmeza.
Por lo pronto, tras la guerra de declaraciones que ha surgido por la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua, lo que parecía que podía afectar gravemente la imagen de la gobernadora, ha resultado todo lo contrario.
La gente de Chihuahua busca seguridad y paz, y eso es lo que está intentando garantizar el gobierno de Maru Campos, mientras en Sinaloa la violencia escala día con día, con miles de desaparecidos y asesinados.
Por lo pronto, en los sondeos la aprobación de Maru Campos ha subido considerablemente en estas últimas semanas y ha recibido un apoyo enorme.
Los ciudadanos no quieren discursos ideológicos ni pleitos partidistas; quieren gobiernos que tengan el valor de combatir a la delincuencia y no de convivir con ella.

Frentes, frentes, frentes...

