La gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, acudió a la sede de la Fiscalía General de la República en esta capital —se le esperaba en la de Ciudad Juárez—, entregó un escrito en el que precisa “que no comparecería ni rendiría entrevista en calidad de testigo, ni se sujetaría a investigación alguna sino para responder a un oficio que contiene un citatorio ambiguo, incongruente y carente de la debida fundamentación y motivación”.
Al salir, ofreció una conferencia de prensa en la que, acompañada de dirigentes nacionales, legisladores y militantes de su partido, dijo sentirse perseguida políticamente, que fue citada a comparecer bajo la simulación de ser testigo, con la burda finalidad de inculparla en el caso de la participación de agentes de la CIA en un operativo antinarco que destruyó un magno laboratorio en la sierra de su estado, del que no fue enterada.
DE ESTO Y DE AQUELLO…

• “Ya me toca”
La Fiscalía de CDMX negó que se haya girado un citatorio a la gobernadora de Chihuahua, por el presunto “secuestro” del exgobernador de ese estado, Javier Corral, hoy senador de Morena, acusado entonces de peculado y corrupción, que ella dijo haber recibido antes de viajar a la capital para acudir ayer a la FGR en su sede de la colonia Doctores, ya que tras agotarse las líneas de investigación de ese caso, se determinó el no ejercicio de la acción penal en contra de la mandataria.
Roberto Gil Zuarth, abogado de la gobernadora Campos explicó que ella acudió al domicilio de la FGR por ser el domicilio específico de ésta para la presentación de escritos y objeciones, lo que no ocurrió en el caso del gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha, y demás acusados en la Corte del sur de Nueva York, que lo hicieron en la delegación de esa dependencia, en Culiacán.
Más allá del optimismo gubernamental sobre un supuesto avance o mejoría del crecimiento de la economía, el Banco de México recortó de 1.6 a 1.1 su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto para este año, por una “considerablemente más débil actividad económica”, reflejo de la incertidumbre que persiste en la relación comercial con Estados Unidos y la revisión del T-MEC.
Por cierto, que el futuro de este acuerdo sigue motivando escepticismo en México por la reiteración de Jamieson Greer, Representante Comercial del gobierno de Estados Unidos —cuya reunión con la Presidenta Sheinbaum en Palacio Nacional, ayer no se llevó a cabo— de que los aranceles que impondrá a México “llegaron para quedarse”.
Al mismo tiempo, Marcelo Ebrard, secretario de Economía, negociador de México, califica de injustificados los de 50 por ciento al acero y aluminio.

La andan haciendo crecer

