El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, presentó este miércoles el “Informe de Seguridad del Gobierno federal”, donde aseguró que México registra una reducción histórica en los homicidios dolosos y delitos de alto impacto.
De acuerdo con García Harfuch, entre septiembre de 2024 y mayo de 2026, el promedio diario nacional de homicidios dolosos disminuyó 49 por ciento, y aseguró que la nueva Estrategia Nacional de Seguridad, basada en inteligencia, coordinación institucional, despliegue territorial y combate a la impunidad, está dando resultados.
El funcionario federal destacó como uno de los pilares de esta estrategia la consolidación de la Guardia Nacional, que actualmente cuenta con más de 120 mil elementos desplegados en todo el país y más de 600 cuarteles construidos. A esto se suma el fortalecimiento del Centro Nacional de Inteligencia, que incrementó 30 por ciento su personal y capacidades tecnológicas para generar alertas preventivas y operaciones focalizadas contra grupos criminales.

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Harfuch aseguró que, desde el inicio del actual gobierno, se han detenido a más de 54 mil personas por delitos de alto impacto, además de 85 funcionarios y exfuncionarios públicos, presuntamente vinculados con actividades criminales, incluyendo siete alcaldes en funciones. Insistió en que las investigaciones se realizan “sin importar partido o color”.
Uno de los puntos más relevantes del informe fue la referencia a la transferencia de 92 objetivos prioritarios a Estados Unidos, durante distintos operativos realizados entre 2025 y 2026. Harfuch afirmó que estas acciones fortalecen el Estado de derecho y evitan que líderes criminales continúen operando desde las cárceles mexicanas.
El informe también presentó reducciones importantes de homicidios en estados considerados altamente violentos. Guanajuato registró una baja de 68 por ciento; Estado de México, 60 por ciento; Guerrero, 60 por ciento; Jalisco, 50 por ciento; Nuevo León, 77 por ciento; Chihuahua, 57 por ciento; Morelos, 62 por ciento y Sinaloa cerca de 45 por ciento.
En el caso de Sinaloa, Harfuch aseguró que la estrategia federal ha debilitado las capacidades operativas y financieras de las distintas facciones del Cártel de Sinaloa mediante detenciones, decomisos de fentanilo y destrucción masiva de laboratorios clandestinos.
El secretario concluyó afirmando que el Gobierno mantendrá los operativos, el trabajo de inteligencia y la coordinación entre Fuerzas Armadas, Guardia Nacional y fiscalías para continuar disminuyendo la violencia y avanzar en la “pacificación del país”.
Desde el inicio del actual Gobierno federal han sido detenidos 85 funcionarios y exfuncionarios públicos, presuntamente vinculados con redes criminales. Sin embargo, la mayoría de los casos corresponden a políticos de bajo nivel: directores de seguridad, mandos municipales, funcionarios locales y algunos alcaldes sin gran peso nacional.
El caso que realmente encendió las alarmas fue el del alcalde de Tequila, acusado de participar en una red de extorsión contra productores tequileros de la región.
Entre las empresas y empresarios afectados estaban importantes grupos ligados a la industria del tequila, incluido el entorno empresarial relacionado con la familia Beckmann, que mantiene inversiones y vínculos comerciales con marcas premium del sector.
El problema escaló rápidamente porque el tequila no es sólo una bebida mexicana: es una industria global. Empresas como José Cuervo tienen presencia internacional y fuertes intereses económicos en Estados Unidos y Europa. Fuentes cercanas al caso aseguran que hubo presión y cabildeo desde Estados Unidos para actuar contra las redes de extorsión que amenazaban a inversionistas y productores.
La detención del alcalde terminó convirtiéndose en un mensaje político y económico: el Gobierno podía tolerar muchas cosas, menos poner en riesgo una industria multimillonaria con impacto internacional.
Todavía hace falta detener a muchos otros políticos que evidentemente tienen nexos con el crimen organizado o están envueltos en casos de corrupción.
Desde hace tiempo, el Gobierno federal ha concentrado buena parte de su estrategia de seguridad en los estados con mayores índices de violencia y homicidios, entre ellos Guerrero, una de las entidades más golpeadas durante años por el crimen organizado, extorsiones, disputas entre grupos criminales y violencia en destinos turísticos.
En marzo pasado, durante la presentación del informe nacional de seguridad, la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, informó que Guerrero logró una reducción histórica del 72 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos, al pasar de 6.58 homicidios diarios en octubre de 2024 a 1.86 en febrero de 2026.
Por estos resultados, Guerrero descendió hasta la posición 13 a nivel nacional en número de víctimas de homicidio doloso, algo que no ocurría desde hace muchos años.
La estrategia ha incluido operativos conjuntos entre fuerzas federales, estatales y municipales, detención de objetivos prioritarios, decomisos de armas y drogas, así como el desmantelamiento de laboratorios clandestinos.
La gobernadora Evelyn Salgado ha trabajado de la mano con la autoridad federal para poder disminuir la violencia en Guerrero. Además, ha trabajado intensamente en reforzar programas sociales enfocados en jóvenes y prevención del delito.
Ayer, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó que esta tendencia a la baja continúa y puso nuevamente a Guerrero como uno de los ejemplos donde la estrategia federal de seguridad está mostrando resultados concretos.
Lo cierto es que uno de los pocos ámbitos del Gobierno federal donde comienzan a verse resultados concretos es en materia de seguridad. México sigue enfrentando una grave crisis de violencia, pero también es verdad que durante el sexenio pasado, con la estrategia de “abrazos, no balazos”, el crimen organizado creció, se fortaleció y amplió su control territorial en muchas regiones del país.
A partir de finales de 2024, la estrategia cambió. El Gobierno federal comenzó a fortalecer operativos, inteligencia, coordinación entre fuerzas federales y golpes directos contra estructuras criminales.
Hoy, los resultados empiezan a reflejarse en las cifras. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó esta semana que el promedio diario de homicidios dolosos ha disminuido 49 por ciento entre septiembre de 2024 y mayo de 2026.
Además, resaltó que se ha capturado a más de 54 mil personas por delitos de alto impacto, tamién se han destruido dos mil 400 laboratorios clandestinos y asegurado más de 400 toneladas de droga.
Sin embargo, el deterioro era tan profundo, que recuperar el control del Estado no será rápido. Durante años, muchos grupos criminales operaron prácticamente con impunidad, infiltrando policías, gobiernos municipales y economías regionales.
Sí existen mejoras importantes en estados como Guerrero, Guanajuato o el Estado de México, pero todavía faltan años de una estrategia frontal, constante y mucho más dura para poder hablar realmente de un país seguro.

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