El presagio se cumplió. Una vez disipada la humareda provocada por la ideota de recortar el calendario escolar para que todo mundo se fuera tranquilo a ver los partidos del Mundial sin pasar calores, sonó la campana, se acabó el recreo y hubo que volver a la realidad del país que se quedó pendiente —y que no se fue a ningún lado—.
El mandatario con licencia de Sinaloa continua a salto de mata, ante la exigencia de extradición de Estados Unidos y las “largas” de parte del Gobierno mexicano que, ahora sí, ha exigido que las pruebas en contra de su gobernador sean adecuadas y suficientes y que se cumplan exhaustivamente todos los requisitos legales para, siquiera, considerar detenerlo —contrario a lo que hicieron cuando, en una sola operación exprés, enviaron a las cárceles estadounidenses a media centena de presuntos delincuentes, igualmente señalados por sus vínculos con el narco—.
Por su parte, la gobernadora panista de Chihuahua finalmente se dio cita en la Ciudad de México para comparecer ante la Fiscalía General de la República, derivado de la larga lista de cuestionamientos que le generó al oficialismo haberse enterado, por una trágica casualidad, que agentes de la CIA llevaban a cabo operaciones encubiertas en territorio nacional para desmantelar un mega narcolaboratorio. La comparecencia —convertida en mitin político— dejó más dudas que respuestas y sirvió, más bien, para que la gobernadora señalara la persecución de la que ha sido presa por parte del Gobierno —curiosamente, muy contraria a la situación de otros homólogos suyos—.

• “Ya me toca”
Y en cuanto al origen más real e inmediato de la súbita y efímera puntada de modificar el calendario escolar, el ala disidente del magisterio agrupada bajo la CNTE, ya no encontró ni obstáculos para marchar a medio calendario escolar ni reparos para hacerlo, pues, bajo estas circunstancias, dejar sin clase a miles de estudiantes de educación básica no es causal de disconformidad ni angustia —como sí lo eran los motivos de Mario Delgado para adelantar las vacaciones—.
Las exigencias son las mismas desde que tomó posesión del cargo la Presidenta Sheinbaum, e incluso, desde los tiempos de Andrés Manuel: aumento salarial digno de sus exigencias y echar para abajo —por así no convenir a sus intereses— la ley del ISSSTE de 2007, con la que se transitó de un sistema pensionario colaborativo a uno de cuentas individuales bajo la tutela de las Afores.
Lo que sí es muy distinto son las circunstancias: en exactamente dos semanas se dará el silbatazo inicial del Mundial en el tres veces mundialista Estadio Azteca, lo que tendrá puestos a los ojos del mundo en nuestro país y a algunas centenas de miles de turistas de visita por nuestra capital, para asistir a alguno de los juegos que se llevará a cabo en México.
Es mucho lo que está en juego —más allá de alcanzar la segunda fase del torneo—, pues la mera amenaza de boicotear la fiesta futbolera que el secretario de Educación prefería que todo mundo mirara desde sus casas, es una carta suficientemente poderosa —como en ningún otro momento— que el magisterio tiene a su favor. ¿Será que, de la mano del futbol, se les cumplen todos sus deseos?

La andan haciendo crecer

